“El mesías de los gatos” y “el gurú de los gatos” son apelativos que con frecuencia se aplican a Yuki Hattori, autor de 14 libros sobre la educación y el trato de los felinos domésticos, a quien se considera el experto máximo en gatos —y en Japón, se sabe, los gatos se toman muy en serio—, capaz de interpretar su lenguaje corporal hasta la mínima vibración de la cola o contracción de los bigotes, pasando por cada movimiento de orejas. Y, por supuesto, el maullido: el idioma que los gatos solo emplean con sus compañeros humanos.

Su best seller de 2017, Neko no Kimochi Kaibo Zukan (Enciclopedia de los sentimientos de los gatos) ha sido traducido al inglés como What Cats Want (Lo que quieren los gatos), en una edición que mantiene el espíritu de la original, con ilustraciones, diagramas y punteo de temas destacados sobre la conducta y la actividad de estos animales.

“Todo lo que quiero es que más personas comprendan lo que tiene de especial vivir con gatos”, dijo al periódico británico. Su objetivo es, como escribió en la introducción al libro, permitir que la gente entienda mejor a la mascota que se considera más enigmática: “Cuanto más sepa alguien sobre su gato, más podrá disfrutar de su compañía”.

Como un Diccionario Gato-Gente, Hattori explica la infinita gama de expresiones que los gatos logran con 19 huesos y 12 músculos (los que tienen en su cola), por qué prefieren más de un cuenco de agua en su hábitat, cómo interpretar si cuando se refriega contra las piernas de una persona está manifestando afecto, rascándose o marcando su territorio; por qué cuando se frota con otro felino le manifiesta su confianza, cómo expresa alegría de ver a su humano (cola erguida y un ligero temblor) y el enojo que el Homo sapiens puede causarle (corre de una punta a otra de una habitación).

El libro funciona como una gran introducción para nuevos adoptantes de gatos pero también es una fuente de conocimiento para veterinarios del cuidado felino. A ambos grupos les interesa saber por qué, si estos animales duermen buena parte del día, se mueven llenos de energía en el medio de la noche; también es una guía de referencia sobre la salud, que permite evitar errores graves como darles ibuprofeno si tienen fiebre (podrían morir).

“Si alguien cree que los gatos son difíciles de interpretar, Hattori proporciona un cuadro muy útil, con nueve expresiones faciales básicas (desde relajadas hasta agresivas) y 12 posiciones de la cola, cada una de las cuales representa un estado de ánimo (derecha para saludar, hinchada para expresar la ira, bajada por precaución)”, escribió Kenji Hall en el artículo. “También aconseja no confundir un maullido largo y quejumbroso (¡socorro!) con uno breve (¡hola!). Y quien tenga el impulso de rodear a su gato en un fuerte abrazo, acaso quiera reconsiderar: la mayoría de los gatos no toleran la imposibilidad de escapar rápidamente”.

“Los gatos tienen un aire misterioso y en ocasiones pueden parecer distantes e impredecibles. Es probable que esta reputación surja del hecho de que viven sus vidas a su propio ritmo y pueden ser tozudos”, escribió Hattori. “Pero en realidad, los gatos son criaturas en extremo sensibles que expresan una multitud de sentimientos mediante su lenguaje corporal. Cuando se aprende a interpretarlos, se descubre que cada expresión, por insignificante que sea, tiene significado”.

A continuación, en sus “10 reglas básicas para entender a los gatos”, el veterinario estrella de Japón escribió:

1) Tómate tu tiempo para aprender los secretos de la vida del gato (por ejemplo, diferencias con los humanos, como que tienen un oído lo suficientemente agudo para registrar la pisada de una hormiga).

2) Trata de comprender el estado de ánimo del gato (básicamente prestando atención a los maullidos y al lenguaje corporal).

3) Recuerda que algunos de los alimentos y los aromas que les gustan a los humanos son dañinos para los gatos (eso incluye plantas comunes y aceites esenciales).

4) Vigila a tu gato, de manera tal que puedas detectar el más leve cambio en su conducta (a veces eso indica que necesitan ver al veterinario).

5) Nunca te enojes si el gato quiere marcar su territorio en tu casa (para eso utiliza la orina y el rascado de objetos).

6) Bríndale a tu gato un posadero en altura o una esquina escondida (se sienten seguros cuando están altos o en un espacio estrecho).

7) Ten consciencia de los peligros que tu gato puede enfrentar si le permites salir (un gato de interior tiende a vivir tres años más que los gatos que salen).

8) Para ayudarlo a evitar lesiones o enfermedades, cuida su higiene (eso incluye cepillar su pelo, cortar sus uñas y llevarlos para una limpieza dental).

9) Juega con tu gato a su gusto (sobre todo si es de interior, para que haga ejercicio).

10) En lo posible separa dinero para cuidarlo (a lo largo de los años, el buen alimento y el buen cuidado es costoso).

Hattori creció en un hogar de Nagoya donde no había mascotas, pero su padre era veterinario y juez de competencias felinas. Le gustaban mucho los felinos mayores: “Recuerdo que me quedaba fascinado por su belleza”, dijo a The Guardian sobre sus visitas al zoológico, para las cuales a veces se escapaba de la escuela.

Tuvo su primer gato doméstico mientras estudiaba la carrera de veterinaria. Un día observaba cómo una gata movía a sus gatitos de un lugar a otro en un estacionamiento, y descubrió que había dejado a uno, una hembra gris y negra. “No sé si se la olvidó o si decidió que no podía cuidar a toda la camada. Quizá la gatita era demasiado pequeña”. La llamó Unya (un juego de sonidos con la onomatopeya miau en japonés) y se la llevó. Vivió con ella 15 años, y a ella le debe, dice, la mayoría de sus observaciones.

“La popularidad de los gatos aumenta en todo el mundo”, siguió The Guardian. “Aparte de Japón, donde son los animales domésticos más queridos, con una cantidad de casi 9,8 millones en el país contra 8,8 millones de perros, la Asociación de Medicina Veterinaria de los Estados Unidos (AVMA) informó que la cuarta parte de los hogares estadounidenses tienen un gato. Durante el confinamiento en el Reino Unido, el Hogar para Perros y Gatos Battersea reveló un pico importante de adopciones”.

Para “el gurú de los gatos” cuidar un felino doméstico se parece mucho al amor no correspondido: “Puedes ser el propietario, pero no eres el amo. Tú respondes a las necesidades del gato, no al revés”. Y hay una prueba sencilla para valorar el hogar que un humano le brinda a su felino: “La mejor manera de saber si un gato es feliz es ver si tiene un gran apetito y se siente cómodo relajándose por completo”.

 

Fuente: Infobae.

 

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