En el horario pautado comenzamos el diálogo mediante la plataforma Zoom. Inés es concejala de la ciudad de Santa Fe por Juntos por el Cambio, antes fue fundadora y presidenta de «Hoy por mañana» en CONIN Santa Fe. A casi un año de haber asumido su banca, y en este inolvidable contexto, comenzamos un diálogo ameno y cercano en el que la distancia mediada por la tecnología parece acortarse.

TS —¿Qué situaciones preexistentes puso en evidencia la pandemia?
IL —Al inicio de la pandemia pedí al Comité de Gestión de Riesgo, entre algunas otras cosas, que se proveyeran kits de higiene a la gente que vive en los barrios. Un funcionario de alto rango me contestó que «¿quién no tenía un jabón en su casa?». Sin embargo, sí, hay gente que no tiene el jabón ni tampoco la canilla. Tenemos que acercarnos un poco más a la gente y escucharla para poder conocer la realidad en la que viven. No hay que dar nada por sentado. Cuando uno se toma ese tiempo de escucha puede darse cuenta que aún lo más obvio no está incorporado en las personas. A quienes la realidad lo único que les impone es lo que van a comer en el día no pueden proyectarse, viven en la urgencia permanente. Tenemos que tener la escucha y la observación muy atentas y estar pendientes. Pareciera que con la cuarentena cerró todo, y también el Estado. En los barrios quedaron las organizaciones sociales, como siempre y en las crisis, haciéndose cargo. Por eso, también estoy pidiendo que se abran los espacios públicos, los jardines, las escuelas de trabajo, para poder recepcionar y escuchar a la gente. Esto ha transparentado algo que ya existía: la fragilidad y la vulnerabilidad en la que vive el 50 % de la población de este país. Uno puede hacer una campaña con promesas, pero no se puede gestionar con promesas.

TS —Este análisis tiene mucho que ver con su trayectoria, con lo que ha vivido y desde donde viene.
IL —Creo que hay cuestiones que tienen que ver con compromisos personales, porque tengo compañeros o compañeras que, si bien no vienen de una experiencia en los barrios o en organizaciones sociales, también tienen un conocimiento muy acabado de la realidad y hablamos como pares en este sentido. Hay que salir del claustro y poder pisar un poco más no sólo los sectores más vulnerables sino también los sectores económicos que se han visto tan afectados con la pandemia. Desde nuestro bloque insistimos muchísimo en la necesidad de reactivar una economía parada tres meses sin motivo. No sabemos cuál es el criterio epidemiológico por el cual sin casos cerramos todo y con pico abrimos todo. Entiendo que hubo que tomar decisiones, pero hace falta acción y coraje. Por eso encaramos la representación de todos estos sectores, uno de ellos, los jardines maternales cerrados desde el 13 de marzo y a quienes nadie recibió ni escuchó. Falta empatía y cercanía con la gente.

TS —¿Siempre quiso estar en política o fue algo que llegó como consecuencia de su trabajo en los barrios?
IL —Soy de una generación en la que fuimos muy felices celebrando la vuelta a la democracia en el ’83. La imagen de Raúl Alfonsín para mí es señera. En aquel momento iba a todos los actos pero estaba arrancando con mi etapa de maternidad, una elección de la que no me arrepiento ni me voy a arrepentir jamás. Después, cuando las chicas crecieron siempre tuve esa inquietud pero no encontraba por donde entrar. Siempre estuve trabajando para proyectos de otras personas hasta que, en un momento y con el impulso que me dio mi marido actual, me decidí a hacer algo a mi manera, que tuviera mi propia impronta. Buscando, encontré la Fundación CONIN, cuyos lineamientos encajaban con lo que trabajaba como docente de educación especial en barrios vulnerables con niños y niñas cuyas dificultades de aprendizaje tenían que ver con la exclusión. Así fue que nació la fundación «Hoy por Mañana». Fueron 10 años maravillosos para mí, de mucho crecimiento y en los que me sentí muy identificada con las mujeres que llegaban, que por lo general lo hacían en su condición de madres, y sus historias evidenciaban esto de siempre estar al servicio de otros y no poner en juego las propias potencialidades.

TS —De ahí la necesidad de poder llevar esas voces del barrio y las mujeres al Concejo, como señaló en varias oportunidades.
IL —Claro, porque en ese lugar también me descubrí a mí misma. Estaba haciendo algo por ellas, pero sentía que también lo hacía por mí. Había una reparación. Fueron experiencias maravillosas, conté con aliadas invaluables y mujeres grandes que me enseñaron muchísimo, me marcaron y encendieron. Hicimos muchas cosas y poder abrirles oportunidades fue maravilloso. A partir de ahí, se generó un contacto con la Municipalidad y con toda la gente del equipo de José Corral, un equipo del cual me sentí parte porque hablábamos el mismo idioma, teníamos y tenemos los mismos intereses y anhelos. La gestión de José fue una fábrica de oportunidades permanente con ferias de emprendedores, muestras, escuelas de trabajo y actividades. Desde la fundación usufructuamos todo lo que se nos ofreció a manos llenas. A partir de ahí se generó el vínculo y vino después la propuesta de integrar una lista. No dudé en aceptar porque contaba con el apoyo de mi familia, que es mi pilar.

TS —¿Fue difícil abandonar la fundación para comenzar a hacer desde otro lugar?
IL —Yo había prometido que a la fundación la dejaba antes de saber que iba a integrar la lista, porque no creo en las instituciones que están siempre dirigidas por las mismas personas. Los fundadores tenemos la costumbre de creernos que somos los dueños, y este país ya tuvo demasiados dueños. Hay que correrse y habilitar a las nuevas generaciones. Cuesta un montón, y no me resultó fácil, pero cuando dije que me iba, me fui. Hoy la fundación funciona maravillosamente bien.

TS —¿Cómo fue trasladar la experiencia a lo legislativo?
IL —Más allá de las vicisitudes que impone la pandemia, estoy disfrutando la oportunidad de ocuparme y poder trabajar en estos temas. Lo difícil viene siendo construir los consensos, porque somos oposición y no es fácil. A veces chocamos con un ejecutivo que tiene una mirada diferente o por lo menos en la acción demuestra posicionamiento diferente. No fue fácil el aterrizaje. La burocracia legislativa tiene otra lógica que la fundación, donde pensábamos y hacíamos. La experiencia me ha demostrado que si uno acerca las oportunidades a las personas, las personas las toman y las aprovechan. Así se puede generar masa crítica. Necesitamos ciudadanos maduros, capaces de elegir y de tomar decisiones más allá de sus propias urgencias. En ese sentido trabajo y por allí transitan los proyectos que presento y los que acompaño. No me importa si son de uno u otro partido, en eso soy muy amplia y no tengo problema siempre y cuando el proyecto esté al servicio de los vecinos.

TS —Entonces, la niñez es un punto muy fuerte en sus proyectos.
IL —Sí. Por eso convoqué al Consejo de la Niñez, que no se había convocado en todo el año y me parece un ámbito de participación imprescindible. Veo con mucha tristeza el retiro del municipio de la educación; fue muy grande el esfuerzo de lograr un sistema que hoy quedó reducido a una dirección. Las gobernanzas modernas hablan de que los estados locales se vayan haciendo cargo, como se hizo durante los últimos años, de un montón de temáticas justamente por la cercanía con la gente y por eso se había abordado muy fuertemente salud, educación, género y diversidad. Hoy el Estado Municipal está circunscripto de manera poco eficiente a alumbrado, barrido y limpieza y es un gran retroceso que hemos tenido. Desde la oposición tomo esta bandera de poder recordarles a todos los santafesinos cómo estaba hace un año la ciudad. No podemos retroceder.

TS —¿Cómo es el vínculo con sus tres hijas?
IL —Hermoso: somos todas para una y una para todas. Ellas son tres personas maravillosas y el hecho de que sean mujeres es muy movilizante para mí. Cada una brilla en su profesión porque son muy estudiosas, responsables y comprometidas. Somos muy unidas, no concibo mi vida sin ellas y mucho menos sin mis nietos, que van llegando de a poco y me hacen muy feliz.
TS —Se termina el año, ¿cuál es el deseo mirando hacia el 2021?
IL —Mi deseo para el año que viene es el que tiene toda la humanidad: poder superar esta pandemia. Como sabemos, los tiempos han cambiado y esto seguramente vuelva a ser una nueva forma de vida en el mundo, la aparición de estos virus. Ojalá hayamos aprendido la lección y sepamos que entre todos nos podemos cuidar, como personas responsables. Tomemos el aprendizaje que nos ha dejado este año que pasó, que de aquí salimos de manera colectiva. Muy feliz nochebuena y que tengamos un año mejor que el que pasó.

 

 

 

Texto: Belén Bustamante
Fotos: Ana Paula Ocampo
Estilismo: Mariana Gerosa
Nombre de sección: Perfiles y personajes
Edición: N° 82

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