«A una decisión de distancia de nuestros sueños»

Dos orígenes, dos búsquedas personales y una amistad que devino en emprendimiento. Ana Gregoret y Sebastián Cane están al frente de InterHactua, una consultora de Recursos Humanos con la juventud, la frescura y la dinámica que precisan los agitados tiempos que vivimos.

Una esquina cualquiera de pronto puede ser la puerta de acceso a una oportunidad. Como esta esquina de Barrio Escalante, donde en un primer piso funciona Interhactua. Atravesar este umbral es internarse es un espacio plagado de juguetes, colores, imágenes. El efecto contradictorio es instantáneo, siendo que uno espera encontrarse con un lugar de trabajo. Mientras Ana y Sebastián preparan los mates que tomaremos durante la charla, empiezo a comprender que la separación entre juego y trabajo es un prejuicio que traigo conmigo, dos dimensiones que, culturalmente, somos obligados a disociar. Un vistazo a la pizarra con la frase del día es la estocada final a mis prenociones: «El juego es la forma más elevada de la investigación» (A. Einstein).

TS —Cuéntenme por qué estamos rodeados de juguetes.

SC —Estamos trayendo a Santa Fe una propuesta que no se ve tanto: el aprendizaje a través del juego, y el juego como facilitador de un proceso de transformación. Nos formamos conscientemente para ello y estamos convencidos que te atraviesa mucho más rápido que cualquier metodología tradicional. Va directo al foco y emergen los resultados.

AG —Tratamos de tener propuestas de alto impacto y que se puedan sostener. El del juego es un tema que nos encanta. Lo trabajamos con emprendedores y salen muchas cosas. Por ejemplo, ver la identidad del proyecto a través de un modelado de legos. Ahora, con la pandemia, se nos truncó la llegada de un montón de herramientas, pero nos vamos armando con lo que conseguimos y nos seguimos formando. Santa Fe va a estar más bueno cuando se anime a jugar más.

La oficina está transformándose para acompañar, cada vez mejor, los procesos creativos que en ella se desarrollan. Para que sea cada vez más el espacio donde Ana y Seba brindan a sus clientes un contexto para que las cosas sucedan. Este presente de cambios y desafíos tuvo dos puntos de partida que ambos vivieron de distinta forma, pero ya embarcados en la amistad que perdura.

TS —¿Cuándo se dieron cuenta que este era el camino por seguir?

SC —Los Recursos Humanos aparecieron en mi vida casi como un accidente. Yo, originalmente, soy contador, pero las cuestiones laborales me fueron llevando a ocupar roles que tenían que ver con RRHH. Me fui enamorando del tema porque comprendí la importancia de vincular la parte «dura» de una empresa con la parte estratégica, que son las personas. Intervenir en las personas es garantizar el éxito de cualquier proyecto. Pero eso fue inicialmente, porque después me fui formando cada vez más en la parte más «blanda» de los RRHH y fue muy lindo, porque me fui pegando a mi propia historia familiar. Tengo toda una familia que viene del lado soft: psicología, psicopedagogía, docencia. Yo pensé que estaba totalmente desconectado de todo aquello, pero resultó que no: el fruto no cae lejos del árbol.

AG —En mi caso no tuve tan claro de entrada qué carrera estudiar, como Seba que estudió contabilidad. Fui mutando de carreras y cuando me decidí a estudiar Recursos Humanos estaba ejerciendo la docencia en escuelas públicas. Fue una etapa de desarrollo personal muy fuerte, de la que Seba fue parte porque ya éramos amigos. Hace quince años me vine desde Gobernador Crespo a Santa Fe, y hace doce años que somos amigos. Me encontraba en un momento muy duro de mi vida y estaba buscando algo que realmente fuera un motor para levantarme cada día, que me permitiera generar un impacto positivo en los demás. Y, en esa búsqueda que trabajaba con mi psicóloga, apareció RRHH como una posibilidad. Al interiorizarme con la carrera, me di cuenta de que ya tenía un contacto con lo organizacional, ya que vengo de una familia que tiene una empresa en mi pueblo hace 65 años. Por ende, ya tenía incorporada la cuestión de los empleados, la gestión humana, los conflictos que pueden surgir en las organizaciones. Me pasó un poco como a Seba, esto de reconectarse con el origen.

TS —¿Y cuándo se dieron cuenta que querían trabajar juntos?

AG —Antes de recibirme ya estaba haciendo algunos trabajos para empresas y decido poner la consultora. Justo tuvimos un reencuentro con Seba y nos dijimos: «por qué no hacemos algo juntos».

SC —Y ahí yo me subí al barco.

Aunque en el ambiente sobresalgan los elementos de los que Ana y Seba disponen para acompañar desde el juego, poseen más herramientas para encarar cada proceso, según lo que se ajuste mejor a lo planteado por sus clientes. También, para enriquecer las capacitaciones que ellos mismos brindan de forma permanente. Estar siempre listos les demanda respetar uno de los valores de su empresa: la capacitación continua.

SC —Tengo mucha formación internacional porque estoy a cargo del área de RRHH de LATAM, una multinacional. Cuando comenzamos a trabajar juntos empecé, a su vez, a tomar capacitaciones adicionales. Hoy en día, trabajamos con algunas capacitaciones que hacemos juntos, para acercarnos a los mismos conceptos, y otras por separado, para incorporar distintas miradas también. Por ejemplo, ahora nos estamos formando en biodescodificación, cada uno por separado.

AG —Cuando estudié RRHH aparecieron en mi vida herramientas como el Couching o la Programación Neuro–Lingüística. Entre ellas, también Eneagrama, que es una de las especializaciones que tenemos los dos. Si bien trabajamos la parte estructural de una organización, a mí lo que me encanta es la gestión humana. Conversar con la persona y priorizar lo humano, ver a la persona de forma integral. Obviamente, si tenemos que trabajar una idea organizacional o un desarrollo para alguna nueva empresa, un startup, combinaremos este costado más humano, más soft, con lo estructural, que es donde Seba también tiene más experiencia por su formación y su trabajo empresarial. Ahí conjugamos las dos miradas.

TS —Además de la formación permanente, ¿qué otros valores los guían?

SC —Uno fundamental es la integridad. Somos íntegros entre nosotros, nos respetamos y cuidamos mucho, en lo humano y en lo profesional. Y esa integridad también se traslada a las organizaciones con las que trabajamos, cuidando a las empresas de nuestros clientes como si fuesen nuestro propio emprendimiento. Cuidando también a los candidatos, evaluando que el trabajo para el que se postulan sea realmente uno en el que sentirán a gusto. Que todo sea armónico…

AG —Y ecológico…

SC —Claro, respetando las situaciones de cada uno. Ponemos a la par a la organización y a los individuos con los que trabajamos. Todos tienen que salir beneficiados en el mismo nivel. Podemos encontrar un candidato muy bueno en cuanto a capacidades pero que no cuadra en el entorno laboral del puesto que se quiere cubrir. Más allá de la necesidad, lo estaríamos mandando a un lugar en el que no le iría bien y eso sería no respetarlo a él, no respetar a la empresa y no respetarnos nosotros.

AG —Trabajamos la idea de ser socios estratégicos. Seba y yo somos socios en nuestro compartir diario, pero cada uno tiene también sus proyectos y sus sueños. Nos apoyamos y acompañamos para lograr esas metas y nos alegramos por cada paso que da el otro. Es parte del compromiso y la lealtad que nos tenemos. Y con las empresas es lo mismo, con cada una que nos contactamos queremos que desarrolle todo su potencial.

   

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Ana Gregoret

 

Texto: Mariano Peralta

Fotos: Emiliano Ricco

Dirección de arte: Marcia Orihuela

Estilismo: Mariana Gerosa

Nombre de sección: Perfiles y personajes

Edición: N° 82

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