Con la transmisión del 18 de agosto de 1931, LT10 se convertía en la segunda emisora universitaria del país. Su creación como parte del Instituto Social de la UNL marcó el perfil extensionista que tuvo en las primeras décadas.

   

Apenas 11 años después de la primera transmisión de radio en la Argentina, LT10 comenzó a transmitir desde la entonces Facultad de Química Industrial y Agrícola, hoy Facultad de Ingeniería Química. Era 18 de agosto, también un martes, pero de 1931. La fecha elegida era el tercer aniversario de la creación del Instituto Social de la Universidad Nacional del Litoral, impulsado por el rector Rafael Araya, organizado en las áreas Museo Social, Universidad Popular y Extensión Universitaria, que comprendía la creación de una estación de radio, reconociendo su potencial como herramienta de vinculación con la sociedad.

“En naciones como la nuestra –escribió Araya en 1930- que poseen inmensos territorios con pequeños núcleos de población aislados y dispersos, faltos muchas veces de todo contacto material y espiritual con el resto del organismo nacional, la radiotelefonía está llamada a jugar un rol preponderante en la difusión de la cultura pública (…) Las amplias posibilidades que le están reservadas a este maravilloso medio de difusión cultural nos hacen pensar en la necesidad impostergable de su inmediata incorporación a la labor universitaria”.
Ese origen le dio un carácter distinto a la emisora de la UNL, que a nivel local se sumaba a LT9 Roca Soler y las porteñas Rivadavia, Excelsior y Splendid, de perfil más comercial. Dentro del sistema universitario, Radio Universidad Nacional de La Plata, creada en 1924, era la única experiencia previa.

Científica y cultural
La prensa escrita de la época brindó una cobertura amplia a la aparición del nuevo medio. El 15 de agosto, El Litoral anticipaba la inauguración de la estación “cuyo ensayo se ha venido realizando en los últimos días con transmisiones de resultado muy satisfactorio”. A las 18.15 estaba previsto el discurso del interventor de la Universidad y luego la conferencia “El Instituto Social y sus proyecciones”, de Rafael Araya. En adelante “LT10 funcionará regularmente los días hábiles desde las 18 a las 20 horas. Longitud de onda 214,30 metros”.
“El Instituto Social viene a extender así los beneficios de la información radiotelefónica a una extensa zona del interior cuyos vecindarios podrán recibir en lo sucesivo transmisiones de positivo valor científico y cultural”, concluía la noticia.
El Museo Histórico “Marta Samatán” reconstruye la programación de esos primeros años a través de la Memoria del Instituto Social, correspondiente al período 1928 a 1932, donde se consignaba la difusión de “información universitaria del litoral y de las distintas facultades del país, temas educacionales, informes de tipo agrícola-ganadero, divulgación de conocimientos útiles, arte y literatura, enseñanza de idiomas, conferencias y monografías especiales”.

En cuanto a las transmisiones musicales, se reproducían discos acompañados por un comentario “tendiente a educar el sentimiento artístico de los oyentes”.

La metodología implementada para la enseñanza de idioma inglés se llevó a cabo a través de transmisiones de tres clases semanales que duraban entre 15 y 20 minutos. Cada oyente inscripto recibía por correo las lecciones impresas, que le servirán para guiarse en sus estudios que posteriormente enviaba a la emisora, para la corrección de los ejercicios. Con esa dinámica, en 1932 se realizaron 301 transmisiones, entre las cuales hubo 135 clases de idiomas, además de 29 conferencias emitidas en vivo, conciertos y recitales.

Esta primera etapa de LT10 se extendió hasta 1935. En ese año se interrumpió el aire de la 10 para renovar equipos, aumentar potencia, mejorar las instalaciones, ahora desde el Rectorado. Las actividades se reiniciaron el 18 de junio de 1936.

Un proyecto de extensión
Rafael Araya es una figura clave en esta historia. Fue rector de la UNL solo un año, ya que su gestión fue interrumpida por la intervención de la universidad, en noviembre de 1928. Pero las acciones que impulsó en ese breve lapso incorporaron la extensión y marcaron un rumbo a la gestión universitaria de la década del 30’, luego de un período de inestabilidad institucional que se extendió entre 1930 y 1934.

En la conferencia que inició la historia de LT10, expresó esa preocupación por la relación entre las universidades y la sociedad. La crónica que publica el Diario Santa Fe, el 19 de agosto, reproducía un extenso fragmento de su disertación: “Comprendimos que debía contemplarse al hombre, motivo de todas nuestras preocupaciones, dentro de la realidad de su propia existencia encastrado en el Universo, viviendo en el mundo, sometido a las condiciones de un ambiente, actuando dentro de las características institucionales y sociales de su país, obligado en fin, a adaptarse y vincularse con los infinitos miembros que integran la sociedad en que vive, y con los cuales debe cooperar y colaborar para el desarrollo de su propia vida y la vida misma de la colectividad, en una palabra, considerándolo bajo su doble aspecto individual y social, supeditado en todo instante al juego de las fuerzas de la naturaleza y del mundo”.

La voz de la UNL
En “Radio LT10. La voz de la Universidad Nacional del Litoral”, un capítulo del libro “El reformismo entre dos siglos” (Ediciones UNL, 2015), Cecilia Parera analizó las distintas etapas que tuvo el medio como herramienta de extensión.

Durante las décadas de 1940 y 1950 se mantuvo el perfil cultural y universitario de los primeros años. En el período que se inicia en 1961, luego de una nueva interrupción para actualizar equipos, se revisó la programación, con la dirección de Luis Bonaparte y la decisión de diversificar la propuesta con información deportiva, actualidad local, nacional e internacional. Con un concierto de Astor Piazzolla, en el Paraninfo, se abría esta nueva etapa moderna, cultural, que se proyectaba a un público más amplio que el de las primeras décadas. La autorización de incluir publicidad impulsó esos cambios y una nueva estructura interna, la profesionalización de áreas, acompañadas al aire por una nueva estética y la ampliación del horario de transmisión.

Con el golpe de 1966 este proceso se vio afectado por el apartamiento del director de la radio, el despido de periodistas y la revisión de los boletines informativos. El retorno de la democracia dio inicio a un período de estabilidad democrática donde se normalizó el funcionamiento de la Universidad y en LT10 fue posible reincorporar personal y recuperar independencia. Los desafíos de esos años estuvieron dados por los intentos de privatización de los medios y el recorte a las universidades, a los que la radio se opuso con una línea editorial que resistía a esas políticas.

En el nuevo siglo, el sistema de medios se fue ampliando incorporando a FM La X, en el 2000; a la web de LT10 y sus redes sociales, y más recientemente la señal Litus TV. Los desarrollos tecnológicos de estas dos décadas, encuentran a la Universidad con un nuevo proyecto pionero de comunicación, información, educación y tecnología. Desde la torre de medios ETICA (Edificio de la Tecnología de la Información y Comunicación Aplicada a la Enseñanza y el Aprendizaje) LT10 mira al futuro.

 

Fuente: Prensa UNL

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL
Dirección de Comunicación Institucional

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