La Directora del Túnel Subfluvial en representación de la provincia, en diálogo con TODA, cuenta su camino: desde los inicios en la militancia hasta esta nueva etapa en su carrera, siempre signada por una reivindicación al feminismo como mecanismo para instrumentar una gestión pública realmente transformadora y superadora. Además, resalta el significado social que su gestión buscará darle al túnel y el periplo que ha representado este año pandémico.

La luz del sol comienza a verse allá a lo lejos, el aire encapsulado se libera con los rayos de la tarde paranaense cuando el final del túnel subfluvial recibe en Entre Ríos a todos los vehículos que, desde un lado a otro, atraviesan las entrañas de las aguas marrones del Paraná. Una mole de hormigón añejo, pero imponente y sólido, alberga pasillos cubiertos de azulejos pequeños, con esmalte verdoso, que recuerdan a la estética de un hospital de los años 50. Allí se encuentra la sala de control, repleta de medidores, pantallas y comandos luminosos que desbordan una pared que parece infinita. En diálogo con el empleado a cargo de domar esa bestia subacuática, está Karina Rotela quién, entre reuniones y gestiones, se hace un tiempo para recorrer las instalaciones del monstruo de río.

Kari, como le llaman desde que se acuerda, encuentra en la retrospectiva su origen en Barrio Guadalupe. Criada en sus calles y educada en el colegio del barrio donde, en la secundaria, los ideales comenzaron a manifestarse: «Empecé a interesarme en la justicia social estudiando historia, y solita comencé un camino de militante. Me involucré desde esa participación territorial que brinda la militancia, desde chica daba una mano en actividades de copa de leche. Tengo muy presente la frase “La patria es el otro”, en el hacer que caracterizó esa época de mi vida. Eso es el peronismo, siempre pensar en el otro, dejando horarios con la familia y afectos». Más tarde, los años en la facultad de Derecho, con un compromiso con la Juventud Peronista, abrieron una nueva etapa en su vida: iniciaba formalmente la política en el ámbito público desde lo legislativo, gestionando desde el Concejo en la Municipalidad, después de haber trabajado en las elecciones para la intendencia de Martín Balbarrey.

Desde fines de 2015 Karina colabora en el equipo del hoy gobernador Omar Perotti, y desde la asunción de la nueva gestión provincial, el pasado diciembre de 2019, se propuso su nombre para encabezar la representación santafesina del Túnel Subfluvial. «Para mí fue un orgullo. La verdad, es una alegría estar acá. Vengo de un mundo institucional diferente desde la gestión, lo que implica que constantemente esté involucrándome en un mundo hasta ahora desconocido, que es maravilloso y no deja de asombrarme. Estoy muy contenta, aprendiendo junto a los trabajadores y trabajadoras del Ente, que conforman una gran familia. Ellos defienden, quieren y cuidan a este lugar con una pasión pocas veces vista.»

Sin embargo, el Covid-19 interrumpió tempranamente la armonía de ese proceso de arribo: «Veníamos con muchas ideas y proyectos pero, de repente, tuvimos que subirnos al barco de la pandemia, y no fue fácil el panorama que encontramos: tuvimos que licenciar personal, parar la administración, y cuidar a los trabajadores en aquellos puestos que no podían parar, por quienes nos preocupamos mucho al estar expuestos al paso constante de vehículos que incluso venían de otros países. En otras situaciones teníamos un marco de referencia de una experiencia anterior, pero esto era algo nuevo, y lo tuvimos que llevar día a día, con un enorme impacto desde lo económico. No hay que olvidarse que esto es un Ente autárquico y autosustentable que se sostiene en base al cobro de peajes. Parar el movimiento entre provincias implicó una reducción en el tránsito del 95 %. Por suerte —siendo la primera vez en los 50 años de vida del Ente que las provincias tienen que dar una ayuda— tuvimos una buena respuesta de las provincias, a quienes les hicimos saber que estábamos llegando a un límite insostenible bajo ese contexto, y la respuesta fue inmediata, nos comunicaron que la ayuda iba a estar de parte de ambas gestiones».

Al hablar sobre los proyectos para la nueva normalidad que su gestión planifica, sostiene: «En primer lugar queremos regularizar el pago de tres obras. Por un lado, las rampas de acceso de ambos lados del túnel —ya terminadas debido a que son impostergables para la vida útil del mismo— y, por otro, finalizar dos proyectos que contribuirán al fomento del complejo como un destino turístico social: un centro de emprendimiento, que permitirá mostrar la historia del túnel de un modo muy interesante, y un complejo social que posibilite a contingentes estudiantiles del interior de las provincias alojarse, e incorporar al túnel en su recorrido por los puntos más importantes de ambas capitales. Sobre todo, nos interesa sostener en un futuro próximo y cercano priorizar las obras que hacen al funcionamiento y mantenimiento del túnel. Esta gestión va a buscar que se conozca la historia, y la magnitud de la obra. Esto se hizo hace 50 años, sin mucha tecnología y, si uno lo dimensiona, se maravilla con lo que se hizo acá. Por eso nos gustaría que la sociedad venga a verlo y se apropie del mismo».

Finalmente, haciendo un balance sobre el camino hasta ahora recorrido, Karina reivindica su rol como mujer en la gestión pública: «Como militante, política y como mujer, creo estar haciendo lo correcto. Todos los días intento aprender y ser mejor en lo que hago, es un desafío complejo, y es mucho más difícil para una mujer. Este ambiente no es fácil para nada, el patriarcado está muy presente en la política y, cuando llegás al poder, siempre está una mirada dudosa sobre tu persona: no terminan de reconocer tu trabajo, pegándote por el sólo hecho de ser mujer. Sin embargo, vale la pena porque estamos cambiando las cosas, siguiendo el camino de Eva, que empezó a reconocer nuestros derechos con el voto femenino, y acercándonos un pasito más a la igualdad. La paridad de género, por ejemplo, es uno de esos avances que, cuando se materializa en una ley, nos hace inmensamente felices. Una meta que me propongo cambiar desde este cargo como Directora es la perspectiva sexista sobre ciertos tipos de trabajos que se realizan acá. Existen áreas muy técnicas que hasta hoy sólo eran ocupadas por hombres, y en las reuniones de planificación con el personal definimos desde nuestra gestión que las convocatorias deben abrirse a mujeres también».

 

 

 

 


Texto:
Hernán Lestussi

Fotos: Ignacio Platini

Estilismo: Mariana Gerosa

Nombre de sección: Gestiones institucionales

Edición: N° 82

 

 

 

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