Gisel Mahmud nació en Rafaela, ciudad en la que transitó su escolaridad y el primer año de facultad. Pero fue en Santa Fe adonde se encontró con el socialismo y su lugar de militancia estudiantil. Abogada y diputada, la segunda legisladora más joven de la provincia, se define feminista. «Es un gran compromiso ser coherente con esa mirada del mundo.»

Gisel Mahmud es la hija mayor de una familia de seis integrantes. En ese ámbito, nada parecía romper la tradición. Salvo aquella niña que insistía en ver noticieros pese a la negativa paterna. «A mí me gustaba saber lo que pasaba y formar mi propia opinión sobre todos los temas.»

No existía la idea de militancia entre sus progenitores. «Mi papá era una persona con un pensamiento bastante crítico y analizaba mucho lo que sucedía, se comprometía con el voto y se preocupaba de que algunas expresiones políticas estén en el gobierno, pero sin militancia. Igual mi mamá.» Una tía vinculada al radicalismo y abuelos simpatizantes del peronismo eran imágenes familiares de ese bipartidismo que, más tarde, no cerraría en el pensamiento de la hoy legisladora.

Derecho y militancia

A sus 14 años, Gisel definió que sería abogada. «Un profesor de formación ética nos hacía leer la constitución, y a mí me gustaba aprenderla. Miraba películas en las que se defendían los derechos de las personas. Erin Brocovich, aunque la protagonista no es abogada, me marcó mucho.»

La educación pública es un ítem destacado por Mahmud. «Fui a escuelas públicas muy buenas, con docentes que nos interpelaban, que nos hacían pensar.» Sus estudios universitarios comenzaron en Rafaela. «Tenía 17 años, era muy chica, venía del duelo de mi papá y no tenía claras muchas cosas.» Esa claridad llegaría en Santa Fe, en la Universidad Nacional del Litoral, donde continuó sus estudios de Derecho y se inició en la militancia.

«Siempre me interesó la política, pero en el escenario argentino veía al radicalismo por un lado y al peronismo por el otro. Y en ese bipartidismo no me identificaba.» Con su hermana ya involucrada en la militancia estudiantil y un amigo que la invitó a reuniones universitarias, llegó al MNR. «El Movimiento Nacional Reformista es el brazo universitario del socialismo, que tenía entonces como referentes a Hermes Binner y Ruben Giustiniani, dirigentes de los que yo tenía una buena imagen.» Sus primeras actividades incluyeron trabajos de extensión en Santa Fe y Rafaela. Y un nuevo mundo de acción y posibilidades.

El rol de diputada

La candidatura de Mahmud fue propuesta por Miguel Liftchitz y la respuesta, un sí inmediato. «Fue una gran sorpresa estar en ese lugar de la lista que asegura entrar y no ser variable de ajuste. Suele pasar que en los partidos políticos se hable mucho de la importancia de la juventud pero que después, a la hora de las definiciones, eso no se materialice. Miguel lo propuso y sostuvo.»

Como diputada en función, Gisel se encuentra fortaleciendo el rol y su dinámica. «Pasé de ser estudiante universitaria a estar en la Cámara de Diputados de la provincia. Soy la segunda legisladora más joven y mujer. Eso también tiene su condimento.» Ello en medio de un escenario inédito, «fue un año de mucho aprendizaje en un contexto complicado porque la pandemia, la mayor dificultad que puso, es la de no poder planificar. Es adaptarse e ir momento a momento”.

La diputada integra tres comisiones: Asuntos Constitucionales, Cultura y Medios de Comunicación y Medio Ambiente y Recursos Naturales. En todas ellas ha puesto su mirada particular. Ante la problemática del sector cultural, participó de los proyectos de creación de un registro de artistas para su contratación prioritaria por el Estado y en la declaración de emergencia. La elaboración de protocolos adecuados para la vuelta a los escenarios se encuentra prevista en la normativa. «En Asuntos Constitucionales doy mi mirada como abogada tratando de generar acuerdos para leyes que estaban en espera.» Así se refiere al tema ESI y al logro de la paridad.

El lugar del feminismo

Gisel Mahmud se define feminista. ¿De qué manera influye ese posicionamiento en su gestión? «Significa un gran compromiso y responsabilidad de ser coherente con esa mirada del mundo. Para mí, el feminismo es eso, una forma de ver el mundo posicionándote del lado de la igualdad de derechos y garantías.»  La diputada destaca lo alcanzado por el movimiento en Argentina. «Creo que estamos haciendo algo histórico. Cuando hablo con mujeres de organizaciones políticas de otros lugares me doy cuenta del hito que nosotras marcamos en estos últimos años.»

La pandemia parece haber puesto de manifiesto algunas falencias en el tema género y la necesidad de respuestas. «Por supuesto, es un avance que tengamos un Ministerio de Género en Argentina y una Secretaría en la provincia, pero si después a la hora de tomar decisiones no están esas mujeres en la mesa ni esas prioridades contempladas, se hace muy difícil. Creo que ahí tenemos una batalla por dar entre todas. La sororidad en la gestión es muy necesaria.»

 

Texto: Julia Porta

Fotos: Ignacio Platini

Estilismo: Mariana Gerosa

Nombre de sección: Gestiones políticas

Edición: N° 82

 

 

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