Ser una persona discapacitada en la ciudad de Paraná puede tener innumerables obstáculos, ya sea en cuanto a la accesibilidad a ciertos lugares como también en la movilidad.

Según una encuesta realizada por la revista Civitas en 2019 a personas residentes en Entre Ríos y Santa Fe, solo un 1,8% de las personas piensan que su ciudad cuenta con estructuras y espacios accesibles para todos. Por otra parte, un 52,3% opina que esto sucede solo parcialmente, y un 45,9% cree que  no sucede en lo absoluto.

Esta cruda realidad se puede ver en las calles y veredas de la ciudad de Paraná. A pesar de leves avances en los últimos tiempos con la implementación de rampas en algunos colectivos urbanos, por ejemplo, es innegable que la ciudad se ha quedado atrás en cuanto a la accesibilidad y movilidad de las personas discapacitadas.

Solo hay que observar el estado en el que se encuentran algunas veredas y calles, que hacen casi imposible el tránsito de personas en sillas de ruedas. Baldosas salidas o rotas y pozos son algunos ejemplos de esto. Además, la falta de rampas en edificios públicos y privados como facultades, escuelas, jardines, museos, bibliotecas, etcétera, ponen una nueva traba para las personas que necesitan acceder a estas instituciones por diferentes motivos.

Vilma es la mamá de Belén, una joven con discapacidad que debe ser trasladada en sillas de ruedas. Ella comenta: “Paraná tiene muchas barreras, a cada paso te encontrás una. Por ejemplo, en la peatonal el piso está destrozado, cuando vamos con la silla de ruedas con Belén vamos a los tumbos. Las esquinas tienen adoquines grandes, se te traba la rueda y no podés pasar. Los baños de la mayoría de los negocios son de 1×1, es imposible para las personas con escasa movilidad. No todas las esquinas del centro tienen rampas, ni hablar en los barrios.”

La movilidad y accesibilidad de las personas discapacitadas no debería ser un privilegio, sino un derecho, tal como lo establece la Ley nacional Nº 24.314, sancionada y promulgada en 1994: “Establécese la prioridad de la supresión de barreras físicas en los ámbitos urbanos, arquitectónicos y de transporte que se realicen o en los existentes que remodelen o sustituyan en forma total o parcial sus elementos constitutivos, con el fin de lograr la accesibilidad para las personas con movilidad reducida…”

Se tienen que cumplir las leyes. Las personas discapacitadas que viven en Paraná necesitan una inversión urgente en esta problemática. La ciudad debe ser la pionera para que luego esto se pueda replicar en ciudades más chicas tanto de Entre Ríos como del resto del país. 

Además, es necesaria la empatía y ayuda de los demás ciudadanos. Acciones como estacionar en lugares indebidos, pueden generar muchas dificultades a las personas discapacitadas, que se ven imposibilitadas de trasladarse libremente por el descuido de un tercero. Todos debemos ser  responsables para ayudar a estas personas a tener una vida más plena y así adaptarlos a una sociedad que históricamente los discriminó.

Como dice Vilma: “Hay mucho por hacer, por repensar. Hay que hacerlo para visibilizar la problemática y por el bienestar de las personas con discapacidad y su entorno familiar”

Crédito: Genaro Franchini.

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