En otro encuentro con Zoom como intermediario, Victoria Capoccetti aparece, desde su casa de Santa Fe, ya lista para comenzar la entrevista. Actualmente es Prosecretaria de Finanzas de La Bancaria Nacional, 1er Congresal Titular Nacional en representación de la Seccional Santa Fe y Secretaria General de la Comisión Gremial Interna del Nuevo Banco de Santa Fe. El cumplimiento de ambas funciones implicaba que, antes de marzo de este año, permaneciera tres o cuatro días de la semana en Buenos Aires y el resto en la capital santafesina. La pandemia fue un cambio muy grande para su organización laboral pero también para la familiar, ya que implicó una convivencia full time de los cinco integrantes del hogar. En el medio de la entrevista, llega el Ratón Pérez para premiar a su hija Josefina por la caída de uno de sus dientes. En esa interacción que presencio a través de la pantalla queda muy claro que, si bien su trabajo no le permite estar presente en muchas situaciones, es una mamá que cultiva la semilla del diálogo, el encuentro y la construcción.

TS —¿Cómo se organizaron frente a una pandemia que llegó sin avisar y cambió las lógicas de trabajo?

VC —En Santa Fe tuvimos un inicio de pandemia sin atención al público, con guardias mínimas pero con los bancos cerrados, y cuando se decidió la apertura hubo mucha desinformación. De la mano de mi compañero y amigo Claudio Girardi, Secretario General de la Asociación Bancaria Santa Fe y Secretario General de la CGT regional Santa Fe, logramos una organización bastante importante, articulando el trabajo con los bancos más grandes, las municipalidades y comunas de nuestra seccional. Con el transcurso de los días nos dimos cuenta que los compañeros del interior eran los que peor la estaban pasando, porque quienes trabajan en localidades muy chicas no son vistos como trabajadores bancarios, únicamente, sino que son uno más dentro del pueblo y la relación que tienen para con el cliente es otra. Sus vecinos los interpelaban hasta en las colas de los supermercados, y por eso fue más que importante durante toda la pandemia ocuparnos, escucharnos y estar junto a cada una y cada uno de ellos.

 

TS —¿Pudieron cerrar un acuerdo paritario acorde a sus expectativas?

VC —Afortunadamente sí. Hace pocas semanas cerramos nuestra paritaria 2020 con un gran acuerdo salarial y eso me pone muy orgullosa porque, una vez más, en una acción de lucha y construcción de espacios, con La Bancaria conseguimos un acuerdo en el que los trabajadores no hemos tenido pérdida de poder adquisitivo. Esto pone en evidencia el compromiso de nuestro Secretario General, Sergio Palazzo, al momento de velar por los derechos de cada trabajador, poniendo una vez más a nuestra organización en lo más alto del Movimiento Obrero.

 

TS —¿De qué forma asumís esta gran responsabilidad como dirigente?

VC —La columna vertebral del sindicato es la defensa de los derechos de los trabajadores. Quienes nos involucramos en la actividad con coherencia y responsabilidad priorizamos siempre el dar respuesta a nuestros compañeros. Muchísimas veces no lo podemos hacer, pero damos siempre la lucha colectiva. Como dirigentes sindicales tenemos una doble responsabilidad para con los nuestros y con la sociedad en su conjunto. Ahí entra en juego nuestro rol de ser solidarios con quienes más lo necesitan, estando presentes y acompañando a gremios y organizaciones siempre que necesitan de nuestro apoyo.

 

TS —¿Dónde nace ese espíritu de lucha?

VC —Soy la tercera de cuatro hermanos. Vengo de una familia trabajadora, muy humilde. Desde siempre la peleamos (se emociona y cambia su tono de voz). Con mis hermanos tuvimos que salir a trabajar desde muy chicos, vendíamos empanadas y pastelitos. Con 12 años ya la ayudaba a mi mamá a limpiar casas de familia; a mis 16 trabajé en el estudio contable de mis tíos y cuando mi hermana mayor terminó la secundaria mi mamá nos sentó en la mesa de la cocina y nos dijo a las tres mujeres que teníamos que decidir quiénes queríamos ser. Ella hasta ahí llegaba, porque no podía pagarnos la facultad, pero nos dijo que si queríamos ser algo más que trabajadoras íbamos a tener que estudiar. Esas palabras nos marcaron con fuego, de hecho yo hice todas mis carreras trabajando y estudiando. Hoy soy abogada especialista en derecho notarial y mediación. Mientras estudiaba pasé por la Caja de Jubilaciones y la Secretaría de Trabajo con un Plan Trabajar, gracias a que la primera persona que confió en mi fue el Dr. Eduardo Piaggio y recién cuando se terminó me presenté en el Banco de Santa Fe. Me llamaron, rendí y entré.

TS —¿Cómo recordás ese comienzo?

VC —Empecé en la parte de personal, donde conocí a mi amigo Claudio Girardi. Con él hablábamos sobre las injusticias que vivíamos a diario y nos inquietaba que no hubiera representación gremial. Yo tenía 24 años cuando, post corralito, armamos la primera comisión interna. Fuimos a elección y ganamos. Algunos compañeros y una amiga entrañable que tengo en el banco me decían que estaba loca, que tenía todo para hacer carrera dentro del banco y lo estaba echando a perder metiéndome en la actividad gremial. Les contestaba que estábamos construyendo espacios para defender los derechos de los trabajadores y que esa construcción se concretaba tomando decisiones y dando pasos. Creo que somos personas comunes pero con mayores responsabilidades, por esa misma confianza que nos delegan nuestros compañeros. No somos iluminados: nos capacitamos y ponemos el cuerpo y el alma en esto que hacemos, porque verdaderamente nos entregamos en un todo.

 

TS —Precisamente por esa entrega llegó un nuevo desafío en la conducción nacional.

VC —Nuestro sindicato tiene una perspectiva de género muy fuerte que implica la participación de muchas mujeres activas en lugares de poder de decisión y acción. En una primera etapa, entre 2013 y 2017, me convocaron al Consejo Directivo Nacional como segunda titular en representación de la Seccional. Finalizado ese período me llamaron para cargos titulares en el marco del Secretariado Nacional y me otorgaron el gran honor y la responsabilidad del cargo de Prosecretaria de Finanzas. Fue un gran desafío, porque sabía que me iba a demandar estar en Buenos Aires gran parte de la semana y había sido recientemente mamá de mi hijo menor. La verdad es que soy mujer de la organización y voy a estar donde la organización me necesite, por eso nos sentamos a charlarlo con mi marido porque era una decisión de vida. Él fue quien más me impulsó a que aceptara y me dijo que me iba a bancar en todo lo que implicara mi actividad gremial, incluyendo reuniones sin horarios de salida y demás ausencias (dice entre lágrimas, recomponiéndose rápidamente). Hoy llevo tres años en esta hermosa función, la venimos piloteando y los chicos se han adaptado muy bien.

 

TS —¿Cómo convive tu trabajo con tu maternidad?

VC —Mis hijos saben que tienen una mamá que va a las marchas, que cuando habla por teléfono hay que hacer silencio, que vive de reuniones y es muy exigente con ella misma y con el resto, pero que sobretodo quiere hacer cosas por los demás. Eso es lo mejor que podemos dejarle a nuestros hijos, el ejemplo de que hay que ayudar al otro siempre. No soy una mamá ausente, sí una mamá que no está en muchas cuestiones pero porque hace lo que ama y lo disfruta. Mi marido, mis hijos y mi familia en sí son mi pilar. Sin mi mamá y sin mi suegra esto no hubiera sido posible. En cada paso que doy trato de dejar una semilla, porque lo importante es sembrar, poco o mucho, todo el grano de la esperanza en nuestro caminar.

 

T — ¿Qué desafíos agendás para la post pandemia?

VC —Si bien coincido con cada una de las medidas de nuestro Presidente, y tengo plena confianza en él y su equipo, sé que nos vamos a encontrar con una realidad muy difícil para todos los argentinos. Lo que viene va a poner a prueba a la sociedad en su conjunto y las cuestiones individuales van a pasar a segundo plano para pensarnos desde lo colectivo. En 2021 los dirigentes gremiales vamos a tener que estar a la altura para debatir y continuar en la lucha por los distintos espacios, para que la voz de los trabajadores se escuche y tenga respuesta.

 

«Soy mujer de la organización y voy a estar donde la organización me necesite.»

 

«No soy una mamá ausente, sí una mamá que no está en muchas cuestiones pero porque hace lo que ama y lo disfruta.»

 

«No somos iluminados: nos capacitamos y ponemos el cuerpo y el alma en esto que hacemos, porque verdaderamente nos entregamos en un todo.»

 

Texto: Belén Bustamante

Fotos: Ana Paula Ocampo

Estilismo: Mariana Gerosa

Nombre de sección: Perfiles y Personajes

Edición: N° 81

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