Buscadora incansable de lo «insignificante» para poder mostrarlo a través del arte, Lilian Polera nació en Esperanza donde desarrolló su vida y su creación. Hace muy poco fue reconocida con el Premio «Municipalidad de Esperanza» en el marco del Concurso de Pintura Patrimonio Histórico de la ciudad.

Lilian sostiene que «pintar es el don de sentir esa pequeña sensación intuitiva que moviliza, es alucinar la realidad, esa realidad en la que pasa mucho a cada instante y poco de lo importante es percibido. Es estar vivo».

No sabe si son sus vivencias o su exagerado optimismo que la llevan a seguir reinterpretando: la libertad, la identidad, la búsqueda de cada uno. Y en esa búsqueda las casas tienen para ella el atractivo de un registro que quiere siempre mostrar a otros.

Su recorrido por el arte comienza en la escuela primaria, sus primeros recuerdos: el taller de Niños Pintores y su profesor. La arquitectura era su carrera, pero por razones familiares no la pudo hacer. Con el tiempo eligió y sigue eligiendo —sostiene— el arte como su vocación, cursando talleres en el Liceo de Esperanza, en Santa Fe y Buenos Aires.

Cuenta Lilian que ni bien tuvo la comunicación del Concurso, comenzó, en plena pandemia, una investigación de los registros históricos de la ciudad. Un día de lluvia tenue, día melancólico donde todos los recuerdos afloran, comenzó el recorrido. Tenía claro lo que quería. La ciudad antigua con sus recuerdos, sus construcciones, los espacios de algunos edificios desaparecidos, las construcciones y sus estilos venían a su cabeza.

 

«Registré fotográficamente distintos edificios que me interesaban. Comencé con las iglesias de los cultos que eran —y son— tres, la Católica, la Protestante y la Sirio Libanés. Tres estilos distintos. Aquella fue la primera idea, luego el recorrido continuó instalándose en las molduras, en las columnas, en los frentes antiguos donde el óxido, el abandono o simplemente el paso de tiempo habían dejado su huella.»

Llegó al Molino Ex-Angelita, actualmente convertido en un Polo Educativo, y allí descubrió los restos de mampostería de lo que fue el Palacio Lehmann. Restos colocados a la intemperie que le mostraron el paso del tiempo con su parduzco color por el musgo, un vestigio entablonado de las molduras que otrora denostaban el esplendor arquitectónico.

«Hoy paso nuevamente por la memoria de los esperancinos y por mi corazón. Como dice Galeano: recordar es volver a pasar por el corazón… así fue. Durante seis meses del tiempo de la pandemia las tardes fueron dedicadas para la pintura. Todos los días antes de terminar mi tiempo en el taller era el retoque, la pincelada, el acercarme con la pintura a este bello edificio que fue.»

Referido al conservacionismo, Lilian tiene la trayectoria de Muestras que realizó abordando la ciudad de Esperanza, su pasado y la construcción de la misma desde la inmigración. Muestras en una fábrica abandonada con pinturas e instalaciones, intervención sobre distintos lugares de la ciudad. Otras, relacionadas a la venida de los inmigrantes, basada en una ardua recolección epistolar. Muestras que tenían como eje las pinturas e instalaciones sobre los distintos hábitats de la casa.

Lilian en primera persona

Considero que esta situación pandemia ha provocado un insight en todos los órdenes. Estamos pasando un encuentro con nosotros mismos, un encuentro con los seres queridos, una revalorización de los afectos.

Es por eso que todo lo que nos construyó como personas, ladrillo por ladrillo, proceso por proceso, determinó el lugar donde vivimos. Cobra un valor inmenso que nos hace quererlos, no perderlos, respetarlos, apropiarnos desde donde nuestros afectos pueden, el trabajo, el valor de la belleza de los edificios, el encuentro con estos espacios que eran y son significativos para todos los ciudadanos.

Revalorizar lo público tanto como lo privado, sabiendo que son un apreciable e irremplazable pedazo de nuestra propia construcción como personas…

Actualmente, mi obra —si bien el eje siempre es el hombre y su yo, el hombre y su piel, el hombre y su trama, el hombre y su hábitat— es sobre la ciencia y el arte, partiendo de lo que me rodea y veo hasta lo que no veo y es profundo y microscópico: la célula, la biología, el entorno natural y, en este momento, lo que proyecta ese vegetal y que es efímera la sombra.

No abandono lo que el hombre construye, la línea, la forma, el color, la belleza que se descubre en lo construido, es el espacio donde vivimos, lo superficial y lo profundo…

Concurso de Pintura Patrimonio Histórico de Esperanza, Premio «Municipalidad de Esperanza»

Primer premio: Vista al Cielo, autora Patricia Verónica Simioni

Segundo premio: Palacio Lehmann, recuerdo de una historia, autora Lilian Polera

Tercer premio: La vieja estación, autor Roberto Baravalle

Menciones especiales:

Líneas de tiempo, autora Mónica Marín.

Rescatando el pasado, autora Patricia Verónica Simioni

 

Texto: Marcelo Jorge

Fotos: Marisa Malatesta

Nombre de sección: Trazos y texturas

Edición: N° 84

 

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