Desde fines de 2019 el Gobierno de Santa Fe, que conduce Omar Perotti, tomó el compromiso de trabajar por la igualdad y la erradicación de la violencia por motivos de género, atacando sus causas más estructurales.

Al asumir la gobernación se unificaron y jerarquizaron las áreas de trabajo vinculadas a género y diversidad sexual, que hasta ese momento eran dos subsecretarías, asignándoles el rango de Secretaría de Estado. El 27 de mayo pasado, el gobernador tomó la decisión de dar un paso más en ese camino y propuso que ese espacio se convirtiera en un Ministerio más y se sumara a los doce que ya dependían directamente del Ejecutivo provincial.

Esta decisión del Ejecutivo fue refrendada en la Legislatura provincial a través de una ley. De esta manera, se puso a Santa Fe en línea con las disposiciones del derecho internacional y con la tendencia institucional a nivel nacional, encabezada por el gobierno de Alberto Fernández y la creación del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad.

Claramente, la institucionalización que presentan estas políticas tiene su origen en la comprensión histórica de un estado que recoge una demanda. Pero, también es insoslayable el papel que tuvo la gran presencia del movimiento organizado de mujeres que ocupó las calles, las universidades, los centros comunitarios. En Argentina, este movimiento constituyó un hecho histórico, y a partir de 2015 sus demandas se impulsaron y comenzaron a tener protagonismo en la agenda pública.

 

¿Qué implica específicamente esta modificación? Jerarquizar las áreas de género y brindarles un marco institucional indicado mejora la calidad de las políticas de prevención y asistencia que se pueden llevar adelante. Por un lado, se coloca a las cuestiones de género en un plano total de igualdad con el resto de los ministerios. Y por otro, significa que hay una firme decisión de la autoridad máxima de avanzar en políticas de igualdad para resolver las distintas brechas. Más allá del aspecto simbólico de este cambio, tiene que ver con entender que se debe desburocratizar y eliminar la mayor cantidad de pasos posibles en las medidas que tengan que ver con estas temáticas.

Esta decisión implica revalorizar el rol del Estado y lo público, porque más allá del trabajo que llevan adelante las organizaciones de la sociedad civil en la lucha por los derechos de las mujeres y las disidencias hay competencias que son propias del Estado.

Aunque en un mundo ideal no debería hacer falta una cartera específica de género y diversidad sexual que abogue por la igualdad efectiva en el acceso a derechos, lamentablemente falta mucho para eso. En nuestro país, e incluso en países que están más avanzados que Argentina en estas luchas, es importante contar con estos organismos.

 

Tenemos tres pilares que subyacen a todas las decisiones sobre políticas de género y diversidad sexual: la institucionalización, en relación a la instauración y formalización de programas y proyectos que abordan estos asuntos; la transversalización de la perspectiva de género en todos los niveles del Estado; y la territorialización. La territorialización la entendemos como el trabajo articulado con los gobiernos locales y con las organizaciones. Es decir, teniendo en cuenta las particularidades de cada lugar, sobre todo en una provincia tan extensa y diversa como la santafesina.

Tenemos la seguridad de que esta decisión política de jerarquizar el área impacta en la vida de las mujeres santafesinas, garantizando más igualdad e integración. Es un orgullo y un privilegio ser parte de este tiempo histórico en el cual las mujeres avanzamos en la conquista de nuestros derechos.

Estamos priorizando y jerarquizando la política de igualdad de género de un modo contundente e indiscutido. Este es solo un paso más en el camino que demuestra la voluntad política de esta gestión de hacer de esta provincia un lugar donde se aceptan las diferencias, pero no las desigualdades.

 

Texto: Celia Arena, Ministra de Igualdad y Género de Santa Fe

Fotos: Gentileza Comunicación Gobierno Santa Fe

Nombre de sección: Género y diversidad

Edición: N° 85

 

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