Charles Bukowski: El «poeta maldito» que fue cartero para sobrevivir a la literatura

Heinrich Karl Bukowski, conocido mundialmente como Charles Bukowski, fue un escritor y poeta estadounidense (nacido en Alemania) y el máximo representante del «realismo sucio». A menudo se le asocia erróneamente con la generación Beat, pero Bukowski siempre se mantuvo al margen de cualquier movimiento, construyendo una obra individual, marcada por el lenguaje marginal, el alcoholismo, la pobreza, la bohemia y un crudo estilo exhibicionista.

Su carrera no fue sencilla. A los 24 años publicó su relato corto Aftermath of a Lengthy Rejection Slip en la revista Story, y poco después 20 Tanks From Kasseldown (1946). Sin embargo, desilusionado por los constantes rechazos del mundo editorial, Bukowski dejó de escribir durante casi una década. Dedicó esos años a vagar por Estados Unidos y a subsistir con trabajos temporales mal pagados en la ciudad de Los Ángeles.

Durante los años cincuenta, ingresó a trabajar en el servicio postal de los EE. UU. Tras un breve periodo de tres años y una hospitalización de urgencia por una úlcera sangrante que casi le cuesta la vida, Bukowski volvió a escribir, pero esta vez refugiándose en la poesía. A las puertas de los años sesenta, regresó a la oficina de correos de Los Ángeles, donde pasó más de una década como empleado administrativo. Durante esta dura época nació su hija, Marina Louise Bukowski, fruto de su relación con Frances Smith.

Fue a finales de los sesenta cuando su suerte cambió gracias a John Martin, fundador de la editorial Black Sparrow Press. Martin vio el talento salvaje de Bukowski y, para rescatarlo de la oficina de correos, le ofreció una propuesta inaudita: un pago mensual de 100 dólares de por vida a cambio de que dejara el correo y se dedicara exclusivamente a escribir. Bukowski aceptó de inmediato. Tenía 49 años y, de esa experiencia postal, brotó su célebre primera novela: Cartero (1971).

Ya consagrado, el mito de Bukowski atrajo a Hollywood. Entabló una cercana amistad con el actor Sean Penn. En una famosa entrevista realizada por el propio Penn, el actor le preguntó cómo se sentía al ser entrevistado. La respuesta del escritor define a la perfección su irreverencia:

«Es como estar atrapado en una esquina. Es embarazoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco. Así que doy algo de información falsa por el gusto de entretener y eso. Así que, si quieren saber de mí, nunca lean una entrevista. Ignoren esta también».

 

Para entender al Bukowski que sufría la rutina del trabajo alienante antes de poder vivir de sus páginas, estos dos poemas son perfectos:

El infierno es un lugar solitario (Fragmento)

(Este poema refleja la asfixia de esos años de juventud atrapado en trabajos rutinarios y fábricas).

(…) mi vida se abría y se cerraba en habitaciones baratas, de modo que trabajar en una fábrica era un interludio casi místico, aunque odiaba el trabajo, odiaba las máquinas, odiaba los capataces con caras de reloj de pared, odiaba los lunes por la mañana, y los sábados por la noche eran solo una borrachera estúpida. Pero estaba atrapado. El infierno es un lugar solitario y la mayoría de la gente está en él sin saberlo.

Así que quieres ser escritor (Fragmento)

(El consejo definitivo de Bukowski, escrito desde la perspectiva de quien solo concibe la escritura si nace de una necesidad visceral, no del dinero).

si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas. a menos que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas. si tienes que sentarte durante horas mirando la pantalla de la computadora o inclinado sobre tu máquina de escribir buscando las palabras, no lo hagas. si lo haces por dinero o fama, no lo hagas. (…) a menos que salga de tu alma como un cohete, a menos que quedarte quieto te lleve a la locura o al suicidio o al asesinato, no lo hagas. a menos que el sol dentro de ti esté quemando tus tripas, no lo hagas.