Elegía de un tiempo de luz y dolor

La poesía como la vida es un riesgo a devenir, es la adrenalina ante el abismo de lo no habitado, es “desnudarse en la oscuridad” para intentar poner palabras a eso que muchas veces no tiene nombre. En «La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba -el jardín de Carlitos-»  la poeta nos sumerge en las profundidades de un duelo íntimo, la pérdida de su amor, los jardines en flor, la ausencia repentina, el traspaso de estaciones, el silencio y su plural y también la luz que envuelve como futuro inminente. Un lugar sin opción de resguardo, un destino lírico dicho con anticipación ya desde el título de la obra.

 

Anamnesis es una colección de la editorial Palabrava que convoca al cruce de lenguajes visuales y textuales entramados por el arte de un diseño exquisito y una materialidad que da soporte coleccionable, constituyendo la obra poética un objeto artístico en todo su esplendor. Un dato que no es menor, sino que edifica y da cuerpo al libro, es que Patricia tomó las fotografías que lo ilustra -y lo sostiene/contiene- siendo su mirada del jardín de Carlitos el único y verdadero filtro visual por el que tenemos que atravesar.

 

«Fuiste la llanura sosegada/ y fuiste la cumbre/ y allí me dispuse a vivir para siempre. Y viví en la cumbre con la alegría desbocada/ de una ingenua.»

El poemario se cita así mismo en un lugar y en un tiempo real. La realidad lo atraviesa como navajas en el aire para hacerle decir a su autora palabras que, quizás, en el devenir de los sucesos inesperados se tragan, que es una instancia más profunda y violenta que la acción de callar.  Hace lugar en este terreno florido y frutal, que pareciera germinar cualquier cosa, al milagro del encuentro sin más. Encontrar el espesor de la construcción literaria y en esas texturas polimorfas poder transitar un año entero de duelo, de cambios, de devastación y penumbras, de amaneceres y crepúsculos. Un año, temporalidad marcada por las cuatro estaciones, que, con sobra de motivo, no fue sin acto creativo al mismo tiempo.

«Sos la gata que cruza entre las piernas. El lápiz con que escribís estas líneas, la luz que se apaga, la bronca que querés ocultar»

Como si no le fueran suficiente los recursos estilísticos del lenguaje poético, Patricia, puede decir a quién lee este libro de muchas maneras posibles: con voz propia y con otras (más despiadadas o más) convocadas para dar volumen a sustantivos tan potentes como la ira, la desolación, la tristeza, la soledad, el amor, la belleza, la vida y la muerte. En un juego permanentes de aparentes opuestos que se intercalan, mutan y se despliegan a lo largo del poemario, la escritora, construye un devenir narrado con maestría (de esa que es atravesada por la experiencia), un devenir literario que es tiempo escrito y también tiempo inmortalizado en imágenes del jardín de Carlitos.

«(…) Y qué puede hacer una mujer/ en medio de la noche de estos días opacos. / El miedo me observa de cerca con su rostro naranja. (…)»

La poesía de Patricia no es sin la pregunta, no es sin la inquisidora inquietante y corrosiva pregunta que va escurriéndose dentro del poemario. Tal vez sea su más potente fortaleza, la de abrir puertas y ventanas, “camino dentro de la maleza”, la de “preparar la tierra” para otra manera de seguir en flor, o simplemente la de sobrellevar el dolor poniendo luz cuando la siniestra avanza y quedamos a oscuras, solos y en silencio.

La gran certeza que nos queda es que en este libro está para siempre el jardín de Carlitos en un gerundio interminable que finaliza y vuelve a empezar, con la inmortalidad necesaria para ejercitar la memoria de quienes lo conocimos y lo amamos.

La luz que te rodeaba-01

 

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TEXTO: Ezequiel Perelló