Donald Trump, ha expresado reiteradamente su interés en que EE. UU. adquiera el control de Groenlandia, argumentando razones de seguridad nacional y cuestionando la soberanía legal de Dinamarca sobre la isla ártica.
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, insistió el jueves en que su país no puede negociar sobre su soberanía, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara haber acordado un “marco para un futuro acuerdo” sobre la seguridad en el Ártico con el jefe de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan).Posturas y Reacciones Internacionales

La propuesta ha generado debate en la comunidad internacional. Mientras que líderes de la OTAN han advertido que tal estrategia podría desestabilizar la alianza, los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia han propuesto, en cambio, opciones para una mayor cooperación y presencia estadounidense en el estratégico territorio insular.

La población local también ha manifestado su rechazo a la idea de la compra, con protestas en la capital, Nuuk, donde los residentes demandan el derecho a determinar su propio futuro.

Contexto Histórico y Soberanía

La relación histórica entre Dinamarca y Groenlandia se remonta al siglo XVIII. La era colonial comenzó formalmente en 1721 con la llegada del misionero Hans Egede.
Un precedente histórico de adquisición territorial entre ambos países ocurrió en 1916, cuando Estados Unidos compró las Indias Occidentales Danesas (actualmente las Islas Vírgenes Estadounidenses) por 25 millones de dólares en oro. Como parte de ese tratado, Washington se comprometió a no oponerse a que el gobierno danés extendiera sus intereses políticos y económicos a toda Groenlandia.
Groenlandia, con una población de aproximadamente 57.000 habitantes, mantiene una autonomía significativa dentro del Reino de Dinamarca, gestionando la mayoría de sus asuntos internos, aunque la política exterior y de defensa sigue siendo responsabilidad de Copenhague.