
Con un discurso conmovedor, agudo y de profundo compromiso social, la prestigiosa escritora e ilustradora inauguró el tradicional encuentro literario. Defendió la educación pública, advirtió sobre el desmantelamiento del Plan Nacional de Lectura y lanzó un vehemente llamado a preservar la sensibilidad frente a la violencia global y el utilitarismo económico.
La 34.ª edición de la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires abrió sus puertas en el Centro de Convenciones Buenos Aires con un discurso inaugural memorable pronunciado por la destacada autora e ilustradora Isol (Marisol Misenta). Frente a un auditorio colmado de mediadores, docentes, editores y familias, la creadora ofreció una alocución que combinó la calidez de los recuerdos de infancia con una lúcida diagnosis sobre las crisis sociopolíticas, pedagógicas y bélicas del presente.
La chispa creadora y los aceleradores de infancia
Isol inició su disertación reflexionando sobre la naturaleza única de la imaginación humana, definiéndola como una herramienta poderosa y consciente capaz de transformar la realidad. “El ser humano tiene el gran poder de imaginar conscientemente, y a partir de eso que sueña, toma decisiones, improvisa, crea”, señaló, al tiempo que advirtió cómo los condicionamientos sociales van apagando colectivamente esa potencia creativa a medida que los niños crecen y asimilan el juicio externo.
A través de una entrañable travesía personal, la autora reconstruyó los “aceleradores de partículas” que configuraron su universo artístico durante la escuela primaria: desde la señorita Isabel, que proyectaba dibujos en filminas en la escuela pública de Flores, hasta el descubrimiento providencial de los Cuentos de Polidoro del Centro Editor de América Latina y las tiras de Mafalda. Destacó también la trascendencia de maestras innovadoras, revistas emblemáticas como HUMI y lecturas iniciáticas de autores como Ray Bradbury, subrayando la resiliencia de la cultura argentina para “imaginar fuera de los márgenes”.

Alerta por el vaciamiento del Plan Nacional de Lectura
Uno de los tramos de mayor resonancia e impacto institucional de la alocución fue la denuncia explícita sobre la parálisis del Plan Nacional de Lectura. Tras consultar a expertos en la materia, Isol alertó sobre la interrupción absoluta de la compra y distribución de acervos literarios en bibliotecas escolares y colecciones de aula, la falta de contratación de autores e ilustradores nacionales y el desamparo pedagógico a los docentes desde finales de 2023.
La ilustradora cuestionó severamente la derivación de presupuestos hacia planes de alfabetización instrumentales que conciben al material educativo como paquetes cerrados de empresas privadas, los cuales no miden la lectura como construcción de sentido ni experiencia artística. “Alfabetizar no es formar lectores; si se hace bien, es apenas una parte. ¿Estamos apostando a un plan de no-lectura?”, inquirió, remarcando la profunda asimetría territorial que esto genera entre las distintas provincias del país.
Resistencia frente al imperio de la monetización
La escritora criticó con firmeza la lógica contemporánea que pretende medir el valor de la vida y de la cultura exclusivamente a través del rédito económico y las métricas de las redes sociales. “Nos quieren hacer creer que todo tiene que dar dinero, ser un gran negocio, ser masivo. Los pibes aprenden que hay que ser millonario y famoso para ser feliz”, lamentó. En contraposición, reivindicó los momentos incalculables de lectura compartida y los espacios comunitarios —como bibliotecas, clubes de barrio y la propia Feria del Libro— como una imprescindible “zancadilla al algoritmo”.

La violencia en el mundo y el valor inalienable de las infancias
Especialmente conmovedor fue el bloque dedicado a la situación geopolítica internacional e interna. Isol expresó un profundo desgarro ante la incapacidad de los organismos internacionales para detener las guerras e infanticidios en Gaza, Congo, Sudán, Ucrania y Líbano, citando datos estremecedores sobre las miles de víctimas infantiles en los conflictos armados y recordando su trabajo pedagógico directo con niños en campos de refugiados en Cisjordania.
Evocando la célebre prédica pacifista de Astrid Lindgren y el clásico El niño del pijama a rayas, enfatizó que la literatura constituye un antídoto crucial contra la deshumanización y el odio. Asimismo, la autora apeló a la memoria histórica argentina, recordando que aún existen más de 250 niños apropiados por la última dictadura militar.

Defensa de la ciencia, la amabilidad y la alegría
En el tramo final, Isol abogó por la defensa del pensamiento crítico y las ciencias sociales frente a los embates presupuestarios, y rescató el concepto filosófico de la “dulzura” como un poder activo capaz de desafiar la crueldad. Concluyó llamando a desenmascarar el falso intelectualismo del pesimismo y a no temer a la alegría festiva y colectiva.
“Sálganse de la línea, dibujen sin límites. Que estas Ferias y bibliotecas sean mariposarios donde preservemos las sensibilidades que nos hacen respirar mejor”, finalizó entre aplausos prolongados.
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