El niño se expresa, se da a entender cuando algo no es de su agrado o no lo hace sentir cómodo. Los padres deben advertir esto, las familias, las instituciones deben colaborar e involucrarse. La Lic. Inés Larriera, directora Provincial de Promoción y protección de derechos de niños niñas y adolescente brindó para TODA, un marco regulatorio. 

A veces no es solo un berrinche, los niños aún no manejan emociones y formas de expresión que les permita expresar claramente el motivo por el cual no quieren o les molesta tal o cual situación o persona. La familia, los padres, las instituciones, los más allegados a los menores, deben prestar atención a estos comportamientos o situaciones y comprometerse en el bienestar Psico-Social del menor y su integridad física.  

La Lic. Inés Larriera, directora Provincial de Promoción y protección de derechos de niños niñas y adolescente provincia de Santa Fe en comunicación con TODA habló sobre el cuidado y la legislación que ampara el derecho y la protección de los menores.   

 

—La voz de un niño ¿importa a la hora de un caso judicial? ¿Tiene derechos? 

—La voz de un niño, niña o adolescente no solo importa en un proceso judicial, sino que constituye un derecho fundamental. 

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), en su artículo 12, establece que todo niño tiene derecho a ser oído en todo procedimiento judicial o administrativo que lo afecte, y que su opinión debe ser tenida en cuenta según su edad y grado de madurez. 

En Argentina, la Ley Nacional 26.061 refuerza este principio al reconocer expresamente el derecho a ser oído y a que su opinión sea considerada de manera primordial en las decisiones que lo involucren. En la provincia de Santa Fe, la Ley 12.967 adhiere y complementa este sistema de protección integral. 

El niño/niña o adolescente es sujeto de derechos, no objeto del proceso; su palabra tiene valor jurídico y humano. 

 

— ¿Cómo se debe proteger la niñez, además de los padres quienes son los responsables? 

—El sistema de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes se construye sobre el principio de corresponsabilidad: no recae solo en la familia, sino en la familia, el Estado y la comunidad. 

La Ley 26.061, en su artículo 32, establece que el sistema está integrado por todos los organismos, entidades y servicios de nivel nacional, provincial y municipal que diseñan, ejecutan y supervisan políticas de promoción, prevención, asistencia y restitución de derechos. Esto incluye áreas de salud, educación, desarrollo social, justicia, seguridad, municipios y organizaciones de la sociedad civil. 

En Santa Fe, la Ley 12.967 adhiere a este modelo y lo organiza en el ámbito provincial de Santa Fe, reafirmando la obligación de todos los actores públicos de intervenir ante cualquier vulneración de derechos. 

Proteger la niñez es una responsabilidad compartida. Los padres tienen una responsabilidad primaria, pero también deben actuar la escuela, los efectores de salud, la justicia, los servicios locales de niñez, el Estado en todos sus niveles y la sociedad en su conjunto. Cuando un derecho es amenazado o vulnerado, todos tienen el deber de intervenir y protegerlo. 

 

— ¿Qué pasa con la ley Lucio y las leyes que protegen a los niños, por qué no se las tiene en cuenta? 

—El problema no es la falta de leyes, sino la falta de aplicación efectiva. 

La Ley Lucio (27.709) vino a reforzar el sistema de protección con una capacitación obligatoria, continua y permanente para funcionarios de los tres poderes del Estado, justamente para prevenir, detectar y actuar a tiempo ante situaciones de violencia contra niñas, niños y adolescentes. 

Sin embargo, normas como la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley Nac 26.061 y la propia Ley Lucio muchas veces no se traducen en intervenciones tempranas por fallas institucionales, falta de articulación entre organismos, escasa capacitación y ausencia de escucha activa de la palabra del niño. La ley existe, pero sin el efectivo cumplimiento en la respuesta del sistema y de las corresponsabilidades es letra muerta. 

Argentina cuenta con un sólido marco legal de protección de la niñez; el desafío no es normativo, sino garantizar que esas leyes se cumplan de manera real, rápida y coordinada. 

 

—- ¿Qué acciones sociales, institucionales y culturales se deben tomar a partir de los hechos que se vienen sucediendo con los niños? 

—La protección de la niñez es una responsabilidad colectiva y urgente. 

En lo social, es clave fortalecer las redes comunitarias: escuelas, centros de salud, clubes, vecinales y organizaciones sociales deben convertirse en espacios de detección temprana y contención. 

En lo institucional, se necesita una articulación real entre justicia, educación, salud, áreas de niñez y fuerzas de seguridad, con protocolos claros de intervención, capacitación obligatoria y respuestas rápidas ante cualquier indicio de vulneración de derechos, tal como prevé la Ley 26.061 y nuestra Ley Provincial 12.967 en su Sistema de Protección Integral. 

En lo cultural, el gran desafío es cambiar la mirada: dejar de considerar a niñas, niños y adolescentes como objetos de tutela para reconocerlos como sujetos plenos de derechos, con voz propia. Esto implica promover la escucha, la prevención de la violencia y una cultura del cuidado en la familia y en toda la sociedad. 

La niñez se protege con presencia, escucha, prevención y acción coordinada del Estado y la comunidad. 

 

Las respuestas desde Santa Fe: articulación y mirada territorial 

Ante esta realidad, la provincia de Santa Fe viene fortaleciendo acciones orientadas a garantizar un abordaje integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes. El eje central es la articulación entre áreas que históricamente trabajaron de manera independiente. 

Entre las líneas destacadas se encuentran: 

–Consolidación del sistema provincial de protección 

A través de equipos regionales y servicios locales, la provincia promueve la detección temprana de situaciones de vulneración, con el objetivo de acompañar a las familias y evitar que los problemas escalen hasta instancias más complejas. 

–Transversalidad entre políticas públicas 

Niñez trabaja junto a salud, educación, municipios, comunas y programas sociales para construir intervenciones que integren diagnósticos y acciones. Esta articulación permite abordar condiciones que requieren respuestas simultáneas y coordinadas. 

–Refuerzo de estrategias preventivas 

La provincia prioriza el acompañamiento familiar, la promoción de la salud, el sostenimiento de trayectorias educativas y la mejora de servicios esenciales. La prevención, entendida como presencia activa en territorio, se convierte así en un eje central de gestión.