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“La compañía de teatro aéreo Voalá volvió a casa para celebrar un nuevo aniversario de la ciudad. 60 mil personas los ovacionaron. Crónica de la noche que nevó en Santa Fe”.

Jueves. Tardecita. La luna todavía no se atreve. En la costanera pululan los cuerpos: hombres y mujeres, su botellita en la mano, caminan o trotan. A la altura del Faro, un móvil policial corta el tránsito. El malón se dispersa: la calle es al fin territorio disponible, por allí habitan en libertad ciclistas y patinadores.

05_result   De repente, llegando al Puente Colgante, la multitud se convierte en un ejército de zombies que miran para arriba. Primero uno, luego otro, como en un efecto dominó: no chocan entre sí de pura casualidad. La música del ambiente le gana la batalla a los auriculares. Una señora toma mate con su marido, estira la papada, queda atónita. Una grúa sostiene en el aire a un puñado de locos atados en arneses que giran libremente, como en una calesita sin base.

La compañía de espectáculos aéreos Voalá Project fue creada por los santafesinos Roberto Strada y Gastón Iungman en 2008. “Estoy llegando a México, te escribo en breve” dice Iungman ni bien se apagan los ecos de los aplausos locales. Inglaterra, Francia, Bélgica y Taiwán son algunos de los destinos en la gira que este año los lleva por cielos de grandes capitales culturales, de la mano de una propuesta que combina el show musical en vivo de la banda Ducham Pilot, con coreografías corales en altura y una puesta de gran impacto sensorial: “Muaré”.

02_result   El domingo Santa Fe celebra sus 441 años. El aniversario fue el sábado, pero ese día la ciudad estuvo teñida de rojo y blanco. Ahora, más calma, la laguna Setúbal aparece como un buen fondo para el festejo. Los yates aprovechan la platea preferencial: no tienen que vérselas con la gran marea humana que inunda la costanera. Tres minutos antes de las ocho de la noche un cuerpo nada o vuela, alto en el cielo, atrapado en una gran tela elástica suspendida en el aire. Una multitud observa. La grúa gira: ceremoniosa, estudia el terreno. Dos estrellas se asoman a ver qué pasa.

El germen de Voalá fue en 1998, cuando las artes urbanas empezaban a tomar vuelo en la ciudad. Años después, prestigio en las espaldas, la compañía incorporó a nueve actores aéreos argentinos: Agustina Giménez, María Pía Bautista, Agustina Benítez, Mauro Arce, María Kendziur, Maite Robetto, Nicolás Farkas, Ailen Cohan y Maia Koron. Fueron elegidos entre 138 postulantes de todo el país y se sumaron al grupo de actores aéreos que ya formaba parte del equipo de la gira internacional: Pablo Cuello, Carolina Arias Heer, Luciana Paillet, Lucila Gunno, Pablo Marin y Sebastián Villagra.

01_result  “Era un gran desafío”, admite Gastón. “Particularmente hacía más de quince años que no actuaba en la ciudad. Antes de subir nos reíamos con los chicos: mirá si después de tanta promo y escándalo hacíamos un desastre en casa. Después de tanto girar por el mundo, ésta era una función especial y nos encantó porque se vivió un clima excelente. Esto demuestra que la gente agradece espectáculos culturales que no tengan relación con los acontecimientos que nos suelen imponer o a los que nos quieren hacer acostumbrar”.

Un trabajo delicado de luz, sonido y arte, una alquimia perfecta que encanta a los miles de ojos que observan el firmamento como hipnotizados. Son 60 mil almas, dice la Municipalidad, que organizó el evento. En el aire los artistas, cabellos apuntando al piso, tallan figuras inverosímiles, se desarman y vuelven a armarse en grupos: dibujan maneras de la belleza y hacen brotar ese orgullo de que sean nuestros -aunque a veces, el reconocimiento se tome sus tiempos.

“Dicen que fueron 60 mil personas –comenta Gastón, como quien todavía no termina de creerlo-. Eso nos hizo muy felices
porque, paradójicamente, no hubo ningún disturbio en una ciudad que se hace conocer por sus niveles de inseguridad. Nosotros nos aferramos a la idea de que estos emprendimientos culturales norivalizan: generan crecimiento. No sólo nuestro show, por supuesto: en la ciudad venimos trabajando juntos con otras compañías y 04_resultcolegas, peleando desde hace mucho tiempo por este tipo de arte, que representa a Santa Fe en el mundo”.

La marca distintiva de este espectáculo es la interpretación en vivo de la música, a cargo de Duchamp Pilot, la banda angloargentina integrada por Theo Cuevas (batería), Gaz Twist (voz), Allan Ferguson (bajo), y el propio Iungman (guitarra). Strada se encarga de la creación escénica y Iungman de la producción general y composición. Los créditos se completan con Pablo Cuello y Carolina Arias Heer en coreografías, Juan José Burgos como ingeniero de sonido, Alejandro Gutiérrez en técnica de luces; Gustavo López en asistencia de dirección y Gonzalo Crespo como manager y productor. En casa, el grupo se dio el gusto de invitar a dos locales, Ana Suñé y Pato Arese, para interpretar una conmovedora versión de Comfortably Numb, de Pink Floyd.
“Me sorprendió, cuando llegamos, ver las telas colgadas sobre el Puente o la cantidad de grupos de música y artistas de alto nivel. Lo vimos en el casting de actores y con la gente que seleccionamos. Hay mucha gente moviéndose para que las cosas sean posibles. Fue 07_resultgenial la cantidad de gente que se acercó a darnos una mano y a recibirnos: los músicos, artistas, asistentes. Hemos tenido los mejores asistentes de backline ever… Me quedo con la frase de nuestro cantante, Gaz Twist, pronunciada a su manera: ¡Aguante Santa Fe!”
El silencio es mágico. Las maquinitas fotográficas caseras hacen infructuosos esfuerzos por capturar la magia. El público eleva las manos y toca a los artistas como quien busca contagiarse. Ellos, audaces, se elevan en vuelo triunfal. Desde allá tiran espuma y entonces la laguna anota la anécdota, confundida: se dice que un 16 de noviembre de 2004, con 35 grados de temperatura, cayó nieve en la cordial.

 

 

CREDITO: Natalia Pandolfo

FOTOS: Pablo Aguirre