Más de 25 años dedicados a enseñar cómo mejorar la salud a través de la natación y la actividad física

Se presenta a sí mismo de muchas formas pero, de algún modo, todas ellas dejan entrever la vocación y la pasión puestas al servicio de entrenar el cuerpo —o a enseñar y capacitar a colegas en cómo hacerlo—, pero con la mirada puesta en el sujeto en su integralidad. Convencido de que si no hay un relativo equilibrio, en alguna de sus dimensiones (físicas, mentales, entre otras), la natación es un excelente recurso para ayudar a restablecerlo. ¿La clave? La personalización del “servicio” que ofrece, que se enfoca en la singularidad de los alumnos, en lo que ellos buscan y, en función de eso, piensa los abordajes.

“Nuestra actividad es la enseñanza de la natación, su perfeccionamiento y el entrenamiento en esta disciplina”, sintetiza el profesor de Educación Física.

TS —¿Qué distingue a su Academia ADN de otros espacios de enseñanza?

RD —Creo que lo distintivo de nuestro servicio está basado en la personalización. A eso le sumamos una base, que da la experiencia de más de 25 años trabajando en la docencia. La capacitación constante del personal y la calidad puesta al servicio del alumno, también nos diferencian.

TS —¿La personalización surge de la demanda del alumno o de lo que ustedes detectan como necesidad?

RD —En general, el enemigo a vencer es el sedentarismo. ¿Cómo? Preguntándole a quien llega a averiguar qué es lo que quiere. Debemos detectar su dolor, sus necesidades, para luego ofrecerle el mejor remedio que tengamos dentro de nuestro abanico de posibilidades. Pero esto va a depender de entender las necesidades de esa persona y presentarle a la pileta como una opción válida para solucionar sus problemas. El paso siguiente será clasificar al visitante y ver qué fue concretamente lo que lo trajo. ¿No está contento con su físico? ¿Viene por recomendación médica? ¿Desea hacer amigos? ¿Quiere recomenzar una actividad? Si descubrimos los verdaderos motivos por los cuales llega, podemos proponerle a la natación como una solución a muchos de sus problemas. Solo con la ayuda de gente que comparte una visión, valores y un propósito en común, se pueden alcanzar los mejores objetivos.

TS —¿Qué beneficios para la salud tiene la práctica constante de la natación?

RD —Muchos. Contrarresta y combate trastornos grandes y pequeños. No solo genera bienestar general sino que va mucho más allá, tratando enfermedades e imperfecciones y mejorando significativamente la calidad de vida. Menciono algunos: hinchazón, retención de líquidos —la sensación de pesadez, la mala circulación y la flaccidez son, a menudo, atribuibles a la retención de agua—. Hay una solución: nadar es realmente un masaje de drenaje linfático, que es aún más eficaz si lo apoyás con herramientas como aletas, tubos, flotadores o pelotas, para aumentar la reacción de las extremidades inferiores y superiores. Reduce la ansiedad, el estrés y la depresión. Los deportes pueden proporcionar una cura para contrarrestar a este invitado tan desagradable que es la ansiedad, porque al liberar serotonina la actividad física reduce los efectos del estrés y “reforma” el modo en el que percibimos nuestras preocupaciones.

Y agrega el profesor de educación física: “Nadar ofrece una sensación de relajación y masaje, poniéndonos en contacto con un elemento, el agua, que nos lleva inconscientemente a la fase prenatal, cuando estábamos tranquilamente mimados dentro del vientre de nuestra madre. ¿La frecuencia ideal? Al menos 2 o 3 sesiones por semana”.

TS —¿Por qué eligió este camino formativo, académico y profesional?

RD —Hagamos un ejercicio: ¿se acuerdan ustedes del nombre de sus profesores de Educación Física del primario y del secundario? Si se acuerdan y asocian sus nombres a aprendizajes llenos de alegría, de placer, de experiencias significativas, de vínculos y códigos compartidos, comprenden ustedes en buena medida la trascendencia que ellos tuvieron… Y, por eso también, recorro este camino. Formar la corporalidad como formación del ser humano. Uno trabaja sobre la corporalidad en pro de una formación más integral de la persona. Esta formación no tiene contra, porque trabaja con el juego, con la gimnasia, con la naturaleza como recursos: son las cosas más atractivas para un niño y un adolescente. Era muy difícil que un adolescente se pueda resistir, sobre todo en aquella época. Ahora esta sociedad tecnologizada tiene otros atractivos que logran que el chico se olvide de su cuerpo y se dedique a estar sentado en la computadora. Volviendo a la pregunta, no me curé nunca de la enfermedad de enseñar. He estado enseñando durante todo este tiempo y seguiré haciéndolo. De manera que soy un profesor de educación física titulado, ahora maestro por elección, que ha pasado treinta años enseñando distintos saberes que tienen que ver con la educación. Y con la cultura de lo corporal.

 

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Texto: Mariano Ruiz Clausen