Revista Toda Santa Fe cumple cinco años. Una pequeña gran historia construida a base de cuidado, pasión, trabajo y un horizonte: que la cultura santafesina y sus más variados exponentes puedan encontrarse entre sus pliegues. En esta edición especial, quienes construimos este espacio decidimos darnos un lugar para contarnos.

 

Cecilia Páez, colaboradora. “Una sucesión de imágenes y recuerdos se superponen, se mezclan, se enlazan, me llenan. Desde aquellos primeros momentos, el sinfín de sueños desordenados, la ‘lluvia de ideas’ de entrecasa, qué, cómo hacemos, risas y lágrimas con mis amigos entrañables. Y aquí se agolpan miles de sensaciones… el orgullo de ver crecer la TODA; la dignidad y entereza con que se pasaron los momentos más difíciles, las decepciones; la osadía de los cambios y la lealtad a la apuesta: la comunicación, con todo lo que eso implica”.

Gustavo Wedertz, interiorista. “Estábamos en la Belgrano, Feria del Libro de 2014, el trabajo concluía y la presencia de Toda Santa Fe en ese galpón era fuerte e indiscutible. Escucho: ‘Gusti, hay un lugar en el Mercado Norte y me lo ofrecieron para la revista pero no hay nada para armar el espacio’. Todo sueño que se comparte une fuerzas, qué más hacía falta. Terminó la Feria y con todo, el mismo día estábamos desembarcando y recreando ese espacio que hoy, indiscutiblemente, convoca tanta cultura. Cómo no ser parte de esta locura que, desde la confianza depositada, me habilita a ser y a contarme”.

Esteban Olivieri, psicólogo, colaborador. “¿La tinta con la que escribimos? ¿Los mecanismos que hacen de la luz y la sombra un recorrido? ¿Las coordenadas que deciden un sentido en uno, en otros, entre tantos? ¿Quién puede saberlo? Uno se levanta cada día, mira al otro que saluda más o menos indiferente desde el espejo, se viste con el cuerpo que le tocó y anda. En algún momento, la rutina se interrumpe y la vida le da espesor, se encarna el imprevisto y nace un continente. Escribir, imaginar, sentir, aproximar a los verbos una respuesta que multiplique las penínsulas, acaso sea TODA la cuestión”.

Mariano Peralta, periodista. “Navidad del 2001, mis viejos nos hicieron un regalo conjunto a los dos Peralta más chicos: la novela ‘Cruzar la Noche’, de Alicia Barberis. No era inusual que nos regalen un libro pero sí que sea un solo libro para los dos. En la Toda conjugo mi malogrado oficio de periodista con mi artesanal pasión por la literatura. Así llegué un día a la casa de Alicia Barberis, porfiando mi bicicleta por las calles de arena, para entrevistarla y dar una vuelta más al espiral de mi vida. Gracias”.

Sergio Ferreyra, periodista. “Hacía tiempo que no sentía un estímulo fuera de serie en la profesión, de los que sacuden con fuerza, hasta que encendí el grabador frente a Celina Keka Kofman, Madre de Plaza de Mayo.

Ese día preparé todo con más cuidado de lo habitual: pilas, cuestionario, lapicera y anotador. Cuando llegué al encuentro de la heroína, me advirtió que no escuchaba bien en unos de sus oídos y que debía hablarle con volumen, tiempo después me di cuenta de que no importaba, en realidad el que iba a escuchar era yo”.

Paola Starder, periodista. “Todavía cuesta creer lo que pudimos lograr y lo que crecimos en estos cinco años. Parece que fue ayer cuando Marcelo vino con un boceto muy artesanal de lo que quería hacer de Toda y una idea, más consolidada en su cabeza que en la realidad. Así, con ese garabato, salimos a buscar fondos para lograr sacar el primer número. Como dice el dicho popular: ‘Con plata compra cualquiera’. Con la pasión que tenían los chicos y las ganas, logramos conseguirlos y poder salir por primera vez. Hoy Toda Santa Fe es un medio gráfico único en la ciudad. Es la revista más exquisita y sublime, en la que todos quieren estar”.

Lucía Schmidhalter, artista plástica, colaboradora. “Amorosos fantasmas del ayer nos unieron después de muchos años en una muestra del Museo Sor Josefa Díaz y Clucellas. La ternura en la mirada de Marcelo Jorge deja entrever su alma curiosa de niño travieso y talentoso. La pasión por el arte nos une en equipo. Entre líneas, formas, música y color, viajamos por el túnel de la plástica, buscando más allá de la luz y el pensamiento, el espíritu creador de los artistas que, mágicamente, nos trasladan a ese mundo sensible que soñamos trascender”.

Mauro Barrionuevo, organización de eventos y relaciones públicas. “Lo lindo de la TODA es que cada uno de los que la conformamos nos sentimos identificados con ella, nos sentimos parte esencial de ella, y creo que eso se logra gracias a la libertad absoluta con la trabajamos en la empresa. La tranquilidad que te brinda saber que, quienes están al frente de la revista, tienen plena confianza en tu trabajo, en su equipo de trabajo, hace que cada día intentes hacer lo mejor.”

Celi Di Notto, periodista: “Y me encontré con las máscaras cara a cara, entregada a la libre emoción y la sorpresa. Del oído a la mirada atenta, a los relatos encarnados que nacen y mueren en minutos. Mi vivencia TODA es el encuentro con los escenarios locales y la imposibilidad de plasmar en palabras el TODO que admiré, las pasiones inabarcables. Teatro, espacio para la contemplación, estos años siempre intenté acercarme a su misterio y la belleza en este espacio de libertad sin la cual no podríamos permanecer en el arte”.

Natalia Pandolfo, periodista. “Fui a la casa de la entrevistada, vaciamos termos de mate, me contó su vida, no se guardó casi nada. El fotógrafo era apenas un zumbido: sutil, certero. Cuando salí, era casi de noche. Caminé sola unas cuantas cuadras, como flotando. Las historias bailaban su danza caótica en mi cabeza. Cómo podía esta chica, cómo lo hacía. A los minutos activé nuevamente el celular y fueron cayendo en la pantalla, una a una, mis rutinas. Después vino escribir la nota, entablar la vieja discusión por el espacio, hallarle la música al texto. Y adaptarme, otra vez, a mi propio envase, mis carencias, mis miserias. Pero esa tarde, con Gabi Bruno, fue un paréntesis: como esos sacudones que vienen y ubican las cosas otra vez en su sitio”.

Fernando Marchi Schmidt, periodista: “La escritura ha sido un faro altivo cuando la vida se convertía en un revuelto de agua y viento, turbio, por cierto, y poco promisorio. La ausencia de estímulo o el hastío suelen provocar esa circunstancia opaca. Un día, un llamado cambió la historia breve, inmediata, e hizo bisagra. TODA es un objeto de deseo en sí misma. Publicar en este espacio selecto, palabras e imágenes, es una consagración del ojo, el pensamiento y las emociones. Las tormentas suelen visitarme pero acá tengo mi refugio predilecto”.

Mariano Ruiz Clausen, periodista: “Él se había llevado, muy sabiamente, toda posibilidad de emoción que me distrajera de las colosales tareas por delante. Nunca fue tan liviana e imperceptible la carga. A veces, me permitía la culpa de recordar que me había pedido el video de la muestra y nunca se lo di. Ahí yo ‘cantaba’, por obra y magia de Nati García Cervera, la misma mujer cuyo relato debía sintetizar, con obsesiva eficacia, para la TODA. Solo escuchando a Ceratti —en donde siempre reencuentro a Juanjo como si todavía viviera— lagrimeaba un poco, y seguía”.

Matías De Philippis, periodista: “Me acuerdo como si fuese hoy… mi primera nota para la revista TODA. Estaba ávido por dejar plasmada una fresca historia. Era una cálida siesta de primavera y me esperaba, en su casa de barrio Candioti Norte, recién llegado de Canadá con la medalla de oro de los Juegos Panamericanos —conseguida con la Selección Nacional de Vóley—, Luciano De Cecco. Grabador en la mesa, ventilador de techo esparciendo en el ambiente una suave brisa, anotador, preguntas que iban, respuestas fluidas que venían… marco ideal para un periodista. En fin, yo solo deseaba tener esa presea de oro colgada en el pecho, para poder imaginar una sensación única. Pero no me había percatado de algo, y era que ya tenía la medalla de oro: haber sido convocado para escribir en la revista TODA”.

Marcela Bortolotto, coordinadora de promoción: “¡Se fue expandiendo tan fluidamente! Era una idea, un proyecto, un sueño. Hubo vocación, valentía, confianza, cansancio, ansiedad, pasión, alegría y amor. Mucho amor. Agradecida y feliz de ser parte”.

Mariana Gerosa, maquilladora: “7 A.M de un día perfecto. Todo cronometrado. Nuestra meta: San Justo. Maletín en mano, llego al encuentro con Marcelo. Toco timbre… nada. Enfrente, una cochera. Adentro, el director de la TODA, llave cruz en mano, intentando cambiar la rueda pinchada de su auto. Cambio de rueda, buscar al fotógrafo, viaje a la gomería, emparche, cambio de rueda… caos cronometrado. Hora y media de retraso. Estamos en la ruta. Nos reímos. El traspié vespertino ya es anécdota del pasado. San Justo. María Eugenia Mazzón nos recibe en su casa/taller para un colorido encuentro. Y todo fluye cordialmente. Así es para mí trabajar en la TODA: al caos cotidiano lo mixturamos con buena onda y experiencia. El resultado, hermoso, está a la vista”

María Julia Porta, periodista: “Grabo, tomo notas y observo, como para que lo que escapa al registro concreto no se pierda. Guardo imágenes, frases y gestos que no siempre se convierten en palabra escrita. La mañana de la entrevista a Alejandra Urrutia hacía mucho frío. La entonces directora de la Orquesta Sinfónica Provincial llegó contrariando todas las formalidades previas. Cabello al natural, nulo maquillaje y predisposición al diálogo directo y sincero. Como suelo hacer, atrapé en mi memoria una frase que oficiaría de título: ‘La excelencia es un estado mental’. Hace poco, desde su Chile natal y actual, Urrutia ratificó la idea. Y yo tranquilicé mi intuición”.

Romina Mazzola, periodista: “El lunes empezás, vas a ser una chica TODA’. La frase resonó en el espacio como una sentencia. No sabía, entonces, lo que iba a significar la TODA para mí. Venía de una crisis de esas que te dejan sintiéndote nadie. No sospechaba que me integraba a un proyecto de dos, que es casi un hijo colectivo, y que iba a adoptar, orgullosa, como propio. Ignoraba, absolutamente, que iba a completar el equipo y, mucho más aún, que la TODA me iba a completar a mí. Y que iba a encontrarme toda una chica, una Chica TODA”.

Pablo Aguirre, fotógrafo: “Siempre viene a mí, desde algún rincón de la memoria, el primer encuentro con Ezequiel Perelló quien, con muchos nervios, llegó una tarde a interesarme en una nueva revista, en cuyas páginas se reflejaría el devenir cultural y social de Santa Fe. Sí recuerdo bien ese momento, el de la reunión de los dos en un bar, el proyecto solo tenía el nombre y una pretendida calidad gráfica que para mí, como fotógrafo, era un desafío que asumí con mucho compromiso, hace hoy ya cinco años”.

Carmen Úbeda, madrina periodística: “Yo lo buscaba breve y frutal desde la semilla pero resultó casi cósmico. Me hicieron madrina solo por soñar su nombre. Derramé sobre la creatura el agua bautismal de su designio. Tuve miedo: ‘Quien recibe un nombre, recibe un destino’ me murmuraba incesante Marechal. Hoy, ante mi viejo temor, ella sonríe compasiva. Siempre está siendo la flor en el pantano, que también buscábamos, desafiando la agenda oscura. Lo bello no cancela el pensamiento, lo hace estallar en amaneceres de arreboles. Tampoco ‘lo mejor es enemigo de lo bueno’, como me ensordecía Voltaire. Ella es atrevida y lo reta con belleza. Es toda pregnancia sugestiva y misteriosa. Es mirada y admirada. Pero también se escucha, se huele, se saborea y se toca. La piel es una cuerda de guitarra cuando nos abraza TODA SANTA FE”.

Camila Iruarrizga, Atención al Público: “Haciendo mis prácticas de bibliotecología lo conocí a Ezequiel, él me propuso formar parte del equipo. Cuando nos reunimos junto a Marcelo se generó un clima tan ameno, que hizo que aceptara la propuesta de trabajar con ellos. Lo que realmente sucedió fue que ingresé a una familia muy numerosa, donde todos tenemos variadas y diversas funciones que, permanentemente, nos plantean desafíos.

Estar en el espacio me dio la posibilidad de interactuar con los diferentes lenguajes artísticos y darme cuenta de que, la atención al público, es solo una parte de mi tarea. Un día en el espacio de la TODA en Mercado Norte puede ser muy tranquilo, o puede ser uno de esos días en que los mates no se pueden arreglar. Es un trabajo en el que uno sabe, a ciencia cierta, que puede contar con otros”

Gerardo Picotto, periodista: “Cuando el trabajo es colectivo, la felicidad se comparte de mil maneras, trascendiendo cada página, cada imagen, y penetrando hasta con el olor de la tinta fresca de una nueva edición. No hay experiencia en Santa Fe que se iguale a esta construcción gráfica que es atravesada por tantas emociones, relatos, colores y paisajes diversos. Tan santafesina TODA, como perfectamente exportable a cualquier región a donde podríamos mostrar orgullosos quiénes somos, y el potencial que tenemos en nuestra tierra. No hay otro espacio que muestre lo más poético de la política como se hace acá, o la inmensa riqueza cultural que habita hasta en los rincones más insospechados de una ciudad que algunos condenaron, apresuradamente, a la chatura. No hay otras hojas que nos ilustren con la calidad y la delicadeza que tiene esta revista. Perdurar en el tiempo, cinco años ya, es TODA una hazaña que merece ser contada y, colectivamente, celebrada con cada nueva edición y en las manos de nuestros lectores”.

Laura Loreficcio, periodista: “En algún lugar donde haya naturaleza y sin maquillaje”, dijo Fabi Sinchi cuando le propusimos hacer la nota. Con esa idea, llegamos a la Reserva Ecológica un lunes de noviembre, después del mediodía. Desafiando el calor y los mosquitos, charlamos después de las fotos, en un banco frente a la Laguna. El mate iba y venía con las historias de su primer contacto con la danza, el arte como oficio, la calle y la plaza como escenarios. TODA permitió en estos cinco años conocer cientos de historias como la de Fabi. Brindamos por eso”.

Rodrigo Goldsack, diseñador: “Es temprano y la ciudad está quieta. En mi mesa ya tengo unos mates, una hoja, un lápiz, mi compu y un nuevo desafío. Empiezo a pensar en una idea, no sé bien qué busco, no sé bien qué es. ¿Será la respuesta a un dilema? ¿Es la esencia de un texto? ¿Son pequeñas partículas ocultas en una foto? No lo sé. Busco, garabateo, esperando que aparezca ese momento mágico, esa chispa que encienda el fuego, esa tercera parte que lo una todo. Es ese juego lo que me apasiona, lo que me desvela, lo que me sumerge en un mundo donde los límites del tiempo y del espacio se desdibujan. No sé si lo logro, muchas veces me sorprendo y otras solo me conformo. La revista es como un recreo donde juego, me expreso pero, a la vez, es un examen al que debo dar respuestas. En fin, agradezco esa tarde que Marcelo y Ezequiel me propusieron una idea, una idea que no tenía forma. Aún hoy, con cinco años de desarrollo, el desafío de esa forma sigue latente, sigue presente”.

 

Al timón

Ezequiel Perelló, docente y coordinador general de la revista: “Muchas cosas simplemente nos suceden, llegan a nuestras vidas y nos dejan su huella, hasta que aparece algo que pone play en cámara lenta y las transforman para siempre. Así fue cuando nació la TODA, luego de unos largos nueve meses de gestación, el sueño con madrugadas de planificación se hizo realidad: una revista que deseábamos leer y un gesto cansado de ‘acá está’ iluminaron las paredes del comedor de la casa y, esa noche, las sombras se fueron volando por las ventanas. Nosotros no tenemos hijos pero la creación que nace del deseo no deja progenitores desamparados ya que, en lo simbólico, al menos, somos los padres de un medio que crece sano y fuerte con la energía de un equipo de trabajo que lo sostiene y lo proyecta. La TODA vino al mundo para recordarnos que el amor tiene formas inesperadas de existir y que aparece siempre, tarde o temprano, como esa brisa fresca que anuncia la llegada de la primavera”.

Marcelo Jorge, editor: “Fin de semana, luego de un viaje conclusivo y, a la vez, iniciático. Afiches pegados en la puerta ventana, en las paredes, colgados de la biblioteca. Fibrones de colores y un manojo de ideas esperando ser plasmadas. Amor, amistad y otras yerbas bocetaban la revista deseada. Sonrisas, mates, miradas, mensajes, complicidad, fueron dando a luz a secciones, títulos, nombres, a tapas. Como en un escaparate estaba todo plasmado en el quincho, ese mismo lugar donde nos gusta compartir la calidez de la amistad y una comida casera. La recompensa estaba asegurada”.

Hay que emprender la cuesta empinada y no saber dónde está el punto final. Hay que dejar de lado los prejuicios, los “¿te parece?”, hay que hacerle un corte de manga al “yo no creo” y pensar, por una vez pensar, que va a ser posible o que al menos va a ser un logro intentarlo.

Esta revista nació así: como un proyecto de locos, con los pies en el barro y el grito en el cielo, con más imposibilidades que certezas. En su subida fue sumando voces, estas que hoy nos cuentan.

Recorrió tramos imposibles, creyó ciegamente en su potencial, aminoró la marcha cuando hubo que pararse a pensar. Pero nunca se detuvo. Porque son sus voces las que la sostienen: las voces de los que escriben pero también las de los que son descriptos, las manos de un diseñador, de un fotógrafo, de un periodista, de un editor, de un artista que va y se planta y dice: esto es lo que soy y esto es lo que siembro en mi tierra.

Es la voz de una región que tiene con qué contarse, ¡vaya si tiene! Es el espejo que nos devuelve la imagen de quiénes somos y nos proyecta en el suelo la sombra de quienes queremos ser.

Aquí quisimos mostrar las manos de algunos de quienes sostienen este proyecto. Son muchos más. Es cada uno de los que aporta, de los que critica, de los que abren las puertas de su historia para narrarla al otro, que escucha y cuenta y completa, así, el círculo de una comunicación genuina.

La TODA somos todos nosotros y son también ustedes, que le dan sentido a lo que hacemos. Sus miradas, como reflectores, apuntan el camino. Vamos subiendo la cuesta.

bajar en la TODA: al caos cotidiano lo mixturamos con buena onda y experiencia. El resultado, hermoso, está a la vista”.

 

 

Texto: Natalia Pandolfo

Fotos: Pablo Aguirre