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Un inmigrante, 100 años de historia nacional, incertidumbres y algunas respuestas.

Simplemente no se puede dejar de leer la vida de Aquilino Da Costa Morbi. Su pasado, su presente, sus mujeres, sus descendientes, sus contradicciones llevan a que esta novela sea realmente apasionante. Carmen Úbeda, su autora, cuenta cómo nacieron los personajes y realiza un anticipo de esta historia adictiva que se quiere volver a leer una y otra vez.

Aquilino da Costa Morbi tiene más de 100 años y se está muriendo. No se sabe si fue un accidente, si fue víctima de un ladrón o de alguien cercano a su entorno familiar. En este hecho empieza a andar la historia, en seis radianes, con diferentes giros y completando un círculo irracional e inexplicable: “El circulo infinito”.

Se trata del quinto libro publicado por la escritora santafesina Carmen Úbeda y como a cada novela, cuento, historia o texto que escribió o escribe, lo define como una búsqueda. En este caso es “la búsqueda de la condición humana” a través de la vida de Aquilino.

Al hablar de cómo nació el protagonista de “El círculo infinito”, Úbeda sostiene: “Aquilino Da Costa Morbi no soy yo. Pero en todos los personajes habrá algo de mí, porque de algún lado salen. Ellos me hablan. Aquilino se estaba muriendo. Para mí el tema fundamental es la muerte, yo quise recorrer los años de ese hombre hasta su muerte”. Asimismo, la escritora afirma que la historia del protagonista encarna la historia del país: “Es un inmigrante, contradictorio. Es canalla y es santo. Es demonio y es ángel. Es lo que somos, lo que es el hombre. Porque el bien y el mal es una mezcla circular. Todo es circular en este mundo. Todos volvemos a un punto”.

En sentido, Carmen Úbeda dice que ella también como escritora está volviendo a ese punto, “estoy recuperando y haciéndole justicia a la niña que fui. Estoy siendo lo que era, lo que verdaderamente era y sacándome todas las caretas. Esta soy yo”. Y quién es la autora de “El círculo infinito”, una niñita tímida y contemplativa “que escribe como loca”.

La búsqueda
“Aquilino es su propio enemigo y todas las mujeres que  tiene son su espejo. Cada etapa de su desdoblamiento coincide con una distinta mujer, que es el reflejo de lo que él busca; y al final, se concreta un acto de justicia. Por eso el círculo se cierra de manera imperfecta, inexplicable, irracional e infinita.”, explica la escritora.

Con respecto al por qué de lo apasionante del libro y de la sensación de no poder dejar de leerlo, Carmen Úbeda sentencia: “Es porque querés saber cuál es la razón finalmente insignificante para que este hombre actúe con tal desmesura. Creo que eso es lo que quiere saber el lector. Qué le pasa a este hombre para hacer todo lo que hace. Y ese es el hecho que desencadenó su desmembramiento y su falta de colocación en el mundo”.

La realización del libro le llevó un año de pensarlo y otro para escribirlo. “Si bien hay traspolaciones históricas, transfiguraciones de gente, espacios trasladados, Yo tenía que dar cierto aire de verosimilitud. Entonces, tuve también que investigar algunos hechos históricos”, comenta.

Como ya se dijo anteriormente, la escritora sostiene que cada texto que encara es una búsqueda. En ese sentido añade: “Hay algo que yo no puedo dejar de despreciar y es la mezquindad. Le tengo mucho desprecio a la gente mezquina. Entonces, si yo emprendo una búsqueda, y esa búsqueda me lleva a una respuesta pequeña, la tengo que ofrecer. ”.

Por eso hay que leer y devorarse “El círculo infinito”, para saber qué preguntas y qué respuestas hay a través de la vida de Aquilino Da Costa Morbi. Una historia personal, cien años de historia argentina, los múltiples giros y un círculo en el que los personajes se mueven. ¿Se responden todas las preguntas? ¿Se cierran todas las puertas? Eso es algo que el lector tendrá y querrá inevitablemente descifrar.

En la actualidad, la autora, nos comenta que ya está en galera “Una interrupción fortuita del hastío”, al salir relatos que integrarán una antología de autores nacionales en edición bilingüe. Y aunque ha finalizado su novela “La pregunta”, expresa que a esa la siente como su obra máxima y por eso no cesa de revisarla.

Crédito: Paola Starder