Fabricar no solo para experimentar sensaciones sino para dar sentido al encuentro y compartir la experiencia familiar o social.

Varias veces nos hemos referido, en estas páginas, a la importancia de la cocina dentro de la vivienda actual. El ejemplo elegido para esta oportunidad nos lleva reflexionar sobre un tema en particular, la experiencia de los sentidos.

Los materiales puros en sí mismos nos transmiten sensaciones distintas, las piedras, el vidrio y los metales podríamos asociarlos, casi sin pensar, con lo frío; como así también si lo que elegimos son maderas, nos remiten a texturas y colores de indiscutible calidez. En esta cocina todos estos materiales confluyen para buscar un equilibrio dinámico.

Por lo general, cuando hablamos de texturas, podemos decir que la vista y el tacto nos ayudan a identificarlas, sin embargo, aquí en la cocina todos los sentidos se potencian, como cuando experimentamos la fabricación de un exquisito plato. Fabricar no solo para experimentar sensaciones sino para dar sentido al encuentro y compartir la experiencia familiar o social.

Es imperativo pensar cuánto del diseño actual nos remite a los inicios de la humanidad; en el caso de esta cocina, la piedra natural es protagonista absoluta, una mesada o encimera realizada en granito Negro Venus con terminación anticatto, ya el brillo de la piedra pulida quedo atrás, para dar paso a estos acabados que nos acercan más a lo natural. Además de lograr que un material, que siempre hemos considerado frio, aporte notas cálidas y atractivas.

Tanto el vidrio como el metal, muchas veces nos dan sensaciones rígidas pero de pureza absoluta. La madera, en este caso, contrasta y equilibra, aporta calidez y vida, pero fundamentalmente hace de nexo con el exterior, sobre todo en este caso donde la vivienda está ubicada en un entorno natural. De excelente factura, estos nuevos materiales ecológicos —que imitan fielmente la veta de la madera— son nuestros aliados a la hora de proyectar, pueden transformarse en el cimiento de toda la decoración de la vivienda. Es de suma importancia el detalle de elaboración y el diseño pensado para un mobiliario realizado en melanina de excelente calidad. En este caso, la firma RENZI Hermanos, cumplió con esta exigencia respetando fielmente proyecto.

La arquitectura es simple y neta, paredes blancas y pisos neutros para contener este mobiliario destacándolo aún más. Un amoblamiento exclusivo, realizado íntegramente a medida, bajo un diseño personal.

Tanta naturaleza necesita algo que nos remita al fluir del agua, en este caso el color de las sillas nos transporta a esa sensación. Sillas en p.v.c. y madera, ergonómicas y actuales, congregan en torno de una mesa desayunador; como parte de la gran isla que organiza esta cocina.

La luz natural atraviesa el espacio, recorta y acentúa cada material, aviva colores y texturas, transmite calma y bienestar. Durante la noche, el proyecto cuenta con una iluminación artificial precisa y estudiada para poder sostener algunas de estas vivencias.

La cocina como fábrica de sentidos forma parte de nuestra historia, así como la misma arquitectura, satisface nuestras necesidades primarias, crea sensaciones y nos deleita. Ambas, son reflejo de la necesidad de la sociedad, en un lugar y tiempo determinado. Por esto, en una sociedad donde cada vez se hace más relevante la convivencia entre personas sin distinción de géneros y la búsqueda de sentidos, la cocina se nos revela como el corazón del la casa

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Texto: Gustavo Wedertz