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Lo afirma con sus palabras, sus énfasis y sus gestos minutos antes de su presentación en nuestra ciudad, la Filósofa con especialidad en Antropología Filosófica y Filosofía Social nos habla de la vincularidad cotidiana en la que muchas veces dejamos de ser un nosotros. El pasado 20 de marzo ofreció en el Teatro Municipal la conferencia sobre “Resignificación de lo femenino, nuevos estilos de vincularidad” en el marco del mes de la mujer organizada por la Fundación OSDE Filial Santa Fe.

TSF- ¿Por qué estamos tan solos en esta época de tanta aparente comunicación?

JS- Creo que es una de las paradojas de la era contemporánea, porque estamos comunicados pero lo que hay es una interconexión o una conectividad de alto nivel de expansión, nuestra observación verifica más que hay contactación pero no empatía ni construcción del nosotros. No hay soledad cuando hay un nosotros y un nosotros no es una muchedumbre, existe lo que llamamos soledad en compañía pudiendo tener una cantidad de conocidos y sin nadie concreto para quien yo pueda ser significativo y el decir tú puede tener una interpretación seudoromántica, lírica pero no es la persona ideal, la magnífica, la posible, lo que yo soy “es” para otro, ni perfecta, ni insuperable, la posible, con las miserias y grandezas de cada uno que es la condición humana, pero cuál es la condición que especifica que un otro sea tu, aquel para quien yo soy significativa y le importo , le importo como la semántica del lenguaje indica me “porta in “ me lleva dentro de su corazón, cuando hay mucha gente que soportamos “portamos sobre” como peso carga o resignación entonces no es fácil encontrarse con un tu y hay que preguntarse a quién uno le posibilita ser un yo, a quién uno le envía señales y es de a dos, sin la vincularidad no hay identidad .

TSF- ¿En esta vincularidad hay muchos roles en los que no somos auténticos?

JS- Muchas veces no somos auténticos, auténticos no quiere decir ser perfecto sino ser autor de sí mismo, el tema de la simulación en esta época es enorme. El lenguaje ayuda a que la fuerza de la palabra con su connotación nos toque y nos haga cambiar. Lo que se dice y no se dice, los tonos de la voz el cuerpo mismo es palabra, uno está callado y está mandando un mensaje, el modo de mirar, los gestos. Una familia o un grupo no puede dejar de mirarse todos los días a la cara, porque perdemos el análisis fino de las mutaciones visuales del rostro, el cambio de la mirada te da un dato que por ahí por la voz no lo percibís, un tic, un asombro, porque para el desarrollo de los afectos es esencial. ¿Qué te pasa?, y hay cosas que jamás se pueden responder ,sino te das cuenta qué me pasa, hay cosas que no te puedo decir, no te puedo sacar una bandera y decirte estoy triste, y además si lo mirás y lo interpretás es que te importa ,si te tengo que anunciar o pasarte mensaje de texto que estoy mal entonces ya dejamos de ser “yo y tú, un nosotros” ese es el tema.

TSF- ¿Y por qué soportamos vínculos destructivos?

JS- Hay mil razones, la psicología tiene mucho que ver en ese sentido pero hay un miedo a no ser querido a no ser optado, hay un miedo a la precariedad de la soledad, la soledad es difícil de transitar entonces muchas veces cedemos a la resignación a amoldarse a los deseos de los demás a fin de ser tenido en cuenta, hay gente que llega a distorsionarse absolutamente para dar placer.

TSF. Te escuché decir a menudo que nos levantamos con un cansancio antropológico.

JS- Claro, con la resignación de ser uno mismo de postergar los cambios, siempre aparece en el inicio de una frase las palabrejas: “cuando tenga tiempo”, “cuando esté menos cansado”, “cuando me vaya mejor económicamente”, el contorno social no ha sido formado para deleitarse en el instante porque un instante habitado con intensidad es la forma de lo absoluto. En realidad amanecer es inaugurar vida, hoy voy a estrenar vida porque no sé si hoy es mi último instante.

TS- ¿Qué esperas vos de tus conferencias?

JS- Lo que me importa es invitar a preguntar, ni enseñás ni obligás ni compulsás, la filosofía es pasión, paradójicamente parece que es un corpus abstracto de ideas difíciles cuando en realidad es la pasión de haber nacido persona, la posibilidad de desentrañar y habitar el mundo desde otro lugar.

 

CREDITO: Marisa Ramos

FOTOS: Pablo Aguirre