El auge del orden en los espacios domésticos se asocia a la repercusión del programa de la japonesa Marie Kondo, en la plataforma Netflix. Sin embargo, hay un antes y un después en este fenómeno, con representantes locales como Leila Sosa, que allí donde existía una necesidad, encontró una profesión.

El llamado puede responder a un hito: alguien nace, alguien muere, un amor comienza, otro termina. O tal vez a una decisión: organizar los espacios que habitamos para transcurrirlos diferente, para aprovecharlos mejor, para encontrar armonía luego de una larga jornada de trabajo. O, justamente, para ordenar el lugar en el que trabajamos.  

Leila responderá al llamado con el mismo entusiasmo que limpiaba algún sector de su casa los sábados de la infancia. Entre esa costumbre familiar y su presente, median años de estudio y de trabajar en la industria, enriqueciendo el método de orden y limpieza con las estrictas normas que implica la producción de alimentos. Hasta que de repente, hace tres años, una reestructuración la dejó sin empleo.

 

LSMe despidieron y con la plata de la indemnización puse mi negocio, Hogar Limpio, porque era algo de lo que ya sabía: orden, estructura y limpieza en el laboratorio. Por supuesto que, en este caso, adaptado al hogar con la ayuda de mi mamá Graciela. El lema del local es “hacer entre todos de tu hogar, tu lugar en el mundo”.

TSFaltaba todavía para el boom del orden.

LSSí, cuando empecé no se hablaba mucho de esto. En un principio, vendía solo productos de limpieza, pero en el catálogo de uno de mis proveedores encontré un gran número de artículos relacionados al orden. Cuando vi eso me dije: “acá hay algo”. Recorrí la ciudad para ver si había negocios que trabajaran esos artículos y descubrí que no. Así que empecé a trabajar con la importadora de estos productos, de los productos de la línea Ordene. Fue una época muy dinámica porque al mes de ser despedida quedé embarazada (risas).

TS —¿Y cómo das con Marietta Vitale?

LS —Estuve un tiempo vendiendo la línea de organizadores, pero entendí que si quería optimizar el servicio, debía aprender más sobre el tema. Marietta es una referente en Argentina y, a principios de 2018, la contacté para hacer un workshop acá en Santa Fe. Me dijo que sí, pero como condición debía ir yo previamente a Buenos Aires a formarme con ella. De modo que fui a Buenos Aires, con Matilda ya nacida y tomando la teta, ¡fue todo un proceso!

Leila regresó de Buenos Aires con otro panorama en relación al orden y su primer ensayo fue, no podía ser de otra forma, su propia casa. Se frustró cuando Javier, su pareja, no demostró el mismo entusiasmo con el nuevo orden de la casa, pero comprendió que es un proceso paulatino y, de ninguna manera, debe imponerse. Con el tiempo, tanto él como Matilda adoptaron hábitos de organización. Esta experiencia la replicaría en sus sucesivos trabajos, aclarando que toda la familia debe implicarse en el orden de la casa, pero no se puede esperar lo mismo de un niño, de un adolescente o de un adulto.

 

El boom

A través de la insistencia de su amiga Victoria Panozzo, Leila comenzó a participar como columnista tanto en radio como en televisión. Aprovecha su claridad expositiva para difundir conceptos relacionados al orden y la limpieza a un vasto público.

Con el advenimiento del auge antes mencionado, la ola de orden japonés vía Netflix, los pedidos se incrementaron ostensiblemente. Si bien Leila acepta que fue un espaldarazo para su rubro, se diferencia del Kon Mari (método creado por Marie Kondo) y adscribe a la Terapia del Orden, tendencia organizativa liderada por Marietta Vitale; ya que el método de la japonesa está más centrado en el método mismo que en la persona o personas involucradas, con sus variadas necesidades y posibilidades.

Como todo tema que se instala en la opinión pública, también tiene sus polémicas. Una de las más resonantes fue alrededor de los libros y la recomendación de tener solo 30 textos por casa, descartando el excedente. Las redes sociales no tardaron en llenarse de bibliófilos indignados por semejante consejo.

TS —¿Cuál es tu postura en relación al objeto libro?

LS —En lo personal, amo mis libros. Conservo algunos que ya no uso, pero que tienen un valor sentimental para mí, como aquellos que utilicé durante años para estudiar. Creo que si a una le gusta tener libros, verlos en el espacio que habita, debe conservarlos. Pero asignándoles un lugar en el que puedan estar ordenados y sea fácil su limpieza.

TS —¿Cuál es el punto de cruce entre el orden y el consumismo? Imagino dos hipótesis: la primera es que favorece la austeridad, disminuyendo los objetos a una cantidad más acorde a lo que precisamos; la segunda es que favorece el consumismo, brindando una dinámica más ordenada de uso y descarte.

LSCreo que las personas que consumen mucho seguirán consumiendo mucho y las que consumen poco seguirán con poco. Lo que sí distinguiría es el consumo por franjas etarias. Hay muchas personas mayores que se criaron con carencias y, una vez que accedieron a un cierto nivel de consumo, llenaron sus hogares con un montón de cosas de las cuales ahora les cuesta desprenderse. En cambio, los hogares de las personas más jóvenes son más despojados, tienen menos objetos, menos muebles.

TS —¿Cómo se compone hoy tu clientela?

LS —En su mayoría son gente de clase media que tiene muchas cosas y poco espacio. Gente que busca optimizar el espacio.

TS —¿Qué hay más allá de lo pragmático en esto del orden? ¿Va más allá de vivir en un espacio más armónico? Que, en definitiva, sería bastante.

LSSiempre hay una historia más allá de lo pragmático. Y como en cualquier historia, emociones implicadas.

Para graficar esta nota, Leila eligió una casa muy cara a sus sentimientos, una labor que la atravesó desde lo personal y lo familiar. Sin embargo, prefiere no entrar en los detalles. Con la misma prudencia aborda todos sus trabajos. Detrás de cada hogar está esa historia en la que ella debe involucrarse, historia que impuso la necesidad de un cambio, historia que queda solo entre ella y sus clientes.

TS —¿Trabajás sola o en equipo?

LS —Voy sola a las casas. Me resulta difícil ir con alguien más, porque la confianza que las personas tienen conmigo no siempre se verá ampliada a un eventual equipo de trabajo. Imaginate que una accede a la intimidad de un hogar, debe conocerlo al detalle. Ya es una barrera que cuesta levantar y existen miedos entendibles.

TS —Debe implicar una entrega física importante.

LS —Sí, dependiendo de si hago dos jornadas cortas o una extensa. En lo físico repercute, pero también en lo emocional. Son horas en las que negociás qué se queda y qué se va, escuchás la historia de los objetos, de las personas, sus relaciones. Puede ser realmente agotador, pero también muy satisfactorio cuando, a las dos o tres semanas, te llaman para decirte: “Leila, me encanta como quedó”.

 

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Agradecemos a Luciana Orioli de LoClothign, Gretel Schneider de Gretel Zapatos y a Ju Casablanca.

Hogar Limpio Santa Fe, Aristóbulo del Valle 6029.

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Teléfono del local +5493426136591

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Texto: Mariano Peralta

Fotos: Pablo Aguirre

Maquillaje: Mariana Gerosa

Nombre de sección: Perfiles y personajes

Edición: N° 73

 

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