Un equipo de investigadores santafesinos trabaja para recuperar y revitalizar las lenguas indígenas. La importancia del trabajo colaborativo entre el estado, la academia y las comunidades para mantener viva la cultura de los pueblos.

América es un largo camino de indianidad sagrada dice el poema “Los indios”, de Atahualpa Yupanqui. De ellos nos quedan la historia, las tradiciones y también su lengua, que resiste el avance del español.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, liderado por la Dra. Cintia Carrió, lleva adelante un proyecto para investigar las lenguas que se hablan en territorio provincial; que fue presentado en el ciclo “Café Científico”, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Provincia de Santa Fe.

“Las lenguas indígenas están resistiendo al avance de la hegemonía del español”, explica la investigadora del CONICET y profesora de Gramática del Español en la Facultad de Humanidades y Ciencias, Universidad Nacional del Litoral.

Desde hace unos años, lleva adelante el proyecto “Moqoit”para elaborar material didáctico que se pueda utilizaren las aulas. Con ella dialogamos sobre su trabajo y el valor social de sus investigaciones.

  TS—¿Cuántas lenguas se hablan en Argentina?

CC —Hay alrededor de 15 lenguas que se hablan en el territorio argentino. Muchos más pueblos ya han perdido su lengua, lo cual no quiere decir que han perdido su cultura, pero sí perdieron una manera de transmitir esa cultura. El pueblo mapuche, por ejemplo,que habla Mapudungun, es el más numeroso en cantidad de habitantes pero, paradójicamente, el pueblo toba es el más vital en cantidad de número de hablantes. Esto siempre es aproximado, porque no contamo scon un censo lingüístico. El único dato que tenemos fue la encuesta de autorreconocimiento que se repartió el mismo día del censo de 2010 pero tiene un índice de error bastante alto. Pero sí, existen diferentes grados de vitalidad de las lenguas y diferentes grados de empoderamiento de los pueblos.

TS —¿Qué pasa con las lenguas que no tienen escritura, cómo se investiga un lenguaje sinalfabeto?

CC —Los lingüistasnos manejamos con el alfabético fonético internacional para poder plasmar los sonidos específicos que están presentes en ciertas lenguas aborígenes. Todos los pueblos generan su propio sistema de escritura. La escritura es una tecnología o convención y, en ese diseño, surgen diferentes problemáticas que tienen que ver con la identificación en sí de cada pueblo para diferenciarse dela comunidad hegemónica o española. Esas decisiones pueden ser más o menos acertadas, según cómo han actuado en colaboración con lingüistas o antropólogoso con la escuela misma. Pero la escritura es una tecnología que las escuelas requieren y las comunidades se las han ingeniado para resolver ese problema.

TS —¿Hay un nuevo interés por el estudio de los pueblos originarios?

CC —La generación del 80, la campaña del desierto y ese modelo agroexportador —que viene de la mano de un modelo de nación monocultural— fue devastador para que los pueblos originarios mantengan su vigencia y su vitalidad. Fue un momento que generó un quiebre en la cultura y, fundamentalmente, en las lenguas de los pueblos originarios. Sin embargo, hubo y hay una resistencia y eso es muy bueno. Hace más de una década que se están realizando muchas investigaciones en territorio, describiendo y explicando las lenguas originarias que ayuda a lograr una re vitalización de las lenguas. Se necesita de una documentación de las lenguas y es ahí cuando intervenimos los especialistas. Luego, se requiere que los especialistas vuelvan a las comunidades y les devuelvan ese conocimiento en productos, que les permitan trabajar en las escuelas o en los centros de salud para poder dialogar con los médicos e interactuar, por ejemplo.

TS —En Santa Fe tenemos la experiencia de las escuelas bilingües donde este tipo de conocimiento específico es muy útil.

CC —En Santa Fe hay experiencias con el pueblo quom y mocoví, incluso a principios del año pasado se reconocieron muchas escuelas y se otorgó la modalidad inter cultural y bilingüe, es un paso trascendental en la historia argentina en general y de la provincia en particular. Ahora necesitamos seguir trabajando en ese rumbo, además de seguir acompañando y escuchando a las comunidades. Solos no pueden resolver sus problemas y nosotros no podemos ofrecerles soluciones mágicas. El trabajo es conjunto.

Texto: Leticia Chirinos

Fotos: Diego Gentinetta

Nombre de sección: Ciencia y Tecnología

Edición: N° 73

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