Sofía tiene nueve años. Es menuda, viste una hermosa pollera y una remera con un gran unicornio con crines arco iris. Como cualquier niña —y cualquier niño—, pasa los recreos en la escuela jugando, a veces a la “popa mancha”, a veces al elástico o a las escondidas. También, se le anima al fútbol y en educación física practica un poco de vóley con sus compañeritas.

Los papás de Sofi están orgullosos de ella. La ven creciendo fuerte, segura de sí misma, amada, mimada. Extrovertida como su hermano Alexis y coqueta como su prima Juana. Sofía es una niña feliz. Se le nota en la sonrisa.

Sofía es una niña trans y el acompañamiento de su familia, la escuela, el entorno afectivo y sus amigos y amigas, hacen de su infancia un lugar seguro y libre de discriminación.

En la provincia de Santa Fe, como en todo el país, cada vez más niñas y niños expresan a temprana edad una identidad transgénero o de género expansivo. Y, por tanto, se visibilizan en los espacios sociales, poniendo en escena la necesidad de abordar esta temática en línea con la garantía de que, todas las niñas y niños, deben vivir y expresar libremente su orientación sexual y/o identidad de género sin sufrir vulneraciones de ningún tipo.

Para acompañar este proceso, existen en la actualidad espacios institucionales que abordan el desafío de la inclusión plena de las infancias trans desde diversos aspectos. Es el caso del Proyecto “Género y Familia”, que desarrollan en toda la provincia la Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual del Gobierno de Santa Fe y la Organización ALTUÉ.

El Psic. Andy Panziera, coordinador del Proyecto Género y Familia precisa que “uno de los grandes ejes de innovación, radica en no solo ser el primer capítulo del Proyecto Género y Familia (PGF) fuera de los Estados Unidos, sino también ser la primera experiencia de implementar el mismo como una política pública, dentro del Ministerio de Desarrollo Social. Para esto, contamos con la Ley Provincial N° 12967 de Promoción y Protección Integral de las Infancias”, que en su artículo 8 establece, como obligación del estado, intervenir frente a situaciones de discriminación focalizadas en torno a la orientación sexual o identidad de género. Junto con este instrumento, encontramos un plexo normativo (Ley Nacional de Salud Mental N° 26657, de Identidad de Género N° 26743, Penalización de Actos discriminatorios N° 23592, Educación Sexual Integral N° 26150, Salud Sexual y Reproductiva N° 25673, Ley Provincial de Violencia Familiar N° 11529) que, en su entrecruzamiento, nos brinda distintas coordenadas para visibilizar e intervenir sobre las estructuras biopolíticas que generan, sostienen y perpetúan relaciones de desigualdad. Por este motivo, es que consideramos que promover la inclusión de la variabilidad de género en todos los ámbitos de la sociedad es una forma de justicia social y, por lo tanto, una obligación del estado en el proceso de restitución de derechos”.

Este dispositivo cuenta con una organización matricial, que tiene por objetivo brindar distintos servicios de afirmación a niñes, jóvenes y adolescentes que no se sienten en conformidad con su género asignado al nacer, junto a sus familias y comunidades. Es decir, este equipo cuenta con una organización itinerante que, si bien brinda asistencia a las personas que se acercan solicitándola, a su vez, acompaña a otras instituciones y equipos básicos de referencia en la especificidad que la tarea requiere; además de la articulación con diversos agentes, como organizaciones civiles del colectivo LGBTI+ en el territorio de la provincia de Santa Fe.

El proyecto “Género y Familia” parte de un proceso de recepción de la demanda y singularización de la asistencia, basándose en cuatro grandes principios: a) honrar el sentido de verdad interna, auto-percibido, presente en el despliegue de la construcción identitaria de cada niñe; b) todo proceso de transición de un miembro de la familia, moviliza o interpela la identidad del sistema familiar, la identidad de cada uno de sus miembros y las formas de comprender el género; c) comprender las respuestas emocionales de las familias como formas socialmente aprendidas hacia la sexualidad en general y hacia la diversidad sexual; d) al aumentar los niveles de aceptación en la familia, también aumenta la calidad de vida de las infancias, juventudes y adolescencias, además de que emergen distintas formas de resiliencia frente a los desafíos del medio social.

Sin lugar a dudas, nuestra sociedad está viviendo un momento de transformación profunda y el respeto y celebración de las diversidades es parte sustantiva del mismo. Garantizar infancias felices y libres de discriminación es también garantizar una adultez plena de derechos y libertad. Por Sofía, por todas las Sofías de la provincia y el país, y por una sociedad en la cual la orientación sexual y/o identidad de género de cada persona no sea motivo de exclusión, discriminación o violencia.

Texto: Esteban Paulón

Fotos: Gentileza Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual del Gobierno de Santa Fe

Nombre de sección: Diversidad Sexual

Edición: N° 72

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