A MEIA DA LOBA

De Gustavo Caballero Rojas

… tendida en el medio de la selva tropical de Enacoa, Francés solo atinó a moverse un poco.

Lentamente desenredó su quimono azul convertido en girones alrededor de su cuerpo.

Los movimientos eran torpes con las baterías descargadas, la pierna izquierda dañada por la sensación de tortura y sin fuerza para levantarse, con mucha dificultad logró sentarse y acomodar la espalda en el tronco de una palmera llena de tela de arañas. Se palpo el antebrazo y advirtió la ausencia de su muñequera de comando. De repente, recordó algo y levanto el brazo izquierdo de modo que su axila quedo al descubierto y a disposición de su diestra. Hizo presión con el índice y el dedo mayor. Enseguida pulso unos botones que emitieron una alarma cuyo sonido podrían percibirlo a diez mil kilómetros de distancia.

Enacoa, la selva, una androide que se reprograma a si misma después de un ataque… La ciencia ficción que propone Gustavo Caballero Rojas, lejos de los nuevos tratamientos que se le está dando al género en el ámbito rioplatense, sino en un marco estético, eclético, desfasado; despliega esta infatigable serie de sucesos que involucraron ovnis, varios parajes de nuestro país, intrigan una conspiración planetaria y otra intergaláctica; todos entre tragos, despachos, hoteles y bellas androides que comienzan a ser seducidas por humanos; realistas, republicanos, liberales, revolucionarios, un virrey en Buenos Aires; el Ze Paulo, digitando todo desde una estancia en Salto, Uruguay; un futuro impreciso, hecho de retazos de viejas series de TV, y el héroe Juan Tribulato, juguete de esta tormenta que lo arrastra hacia un desenlace… total. A Meia Da Loba es una novela única. Y, por suerte, tiene una precuela y una secuela en un libro de relato que los invito a buscar.

LA TIGRA

De Patricia Severin

Hersilia, protagonista de la novela, trata de salvar su campo, La Tigra, en plena época menemista. Por esos tiempos, en el país, las industrias cerraban, los productores agropecuarios se declaraban en quiebra, se levantaron el ferrocarril y sus talleres, y se liquidaban casi todas las empresas del Estado. Los pueblos comenzaron a vaciarse: hombres, mujeres y niños peregrinaron a las grandes urbes para formar cordones de pobreza en las villas miserias.

Un incendio voraz ha arrasado miles de hectáreas y avanza, azuzado por el viento norte, haciendo peligrar “La Tigra”. Mientras tanto los bancos, y un personaje salido de las entrañas del poder, hacen sus maniobras para quedarse con las tierras endeudadas.

La historia está cruzada por el romance que surge entre Hersilia y un muchacho, al cual dobla en edad; la vida que comparte con sus amigas, y la historia de su padre, astrónomo aficionado que descubre uno de los meteoritos de Campo de Cielo y se propone encontrar una salida en el espacio para salvar a la humanidad.

La situación se torna desesperante, pero aun así, sobre el final, surge esta pregunta: ¿es posible preservar la solidaridad, la amistad, el amor, el trabajo conjunto y los sueños, aunque todo parezca decir lo contrario?

SANTA FE: LA CIUDAD DESTRÁS DE LA HISTORIA

De Miguel Ángel Dalla Fontana

Esta antología busca definir un diálogo entre la narración de los diferentes intertextos e imágenes. Es un intercambio, en búsqueda por encontrar esos lugares comunes, sellos dejados por la historia de nuestra ciudad. Es enlazar las construcciones de nuestros escritores, narradores y músicos con el sentido y el vínculo nuevo que completará el imaginario de cada lector.

SANTA FE, CIUDAD DE AGUA EN UN CRUCE DE CAMINOS

De Gustavo José Vittori

“… perforados los miedos a lo desconocido, los vecinos ibéricos navegaban los mares, y como manifiesta Guillermo Céspedes del Castillo… para Castilla era importante encontrar la ruta a Asia por Occidente, como Colón se propuso, quedando así en condiciones de competir con Portugal en el comercio de las especias, sin quebrantar el Tratado de Tordesillas.”

“ Y será con este propósito, sometido de continua prueba y error e interferido una y otra vez por el entuertos jurisdiccionales y súbitas fiebres de oro, plata y perlas, que España se irá acercando, por el Atlántico y por el Pacífico, a lo que se llamará América del Sur y, dentro de ella, a una pequeña ciudad por nacer en un cruce de caminos fluviales y terrestres a 31° 2’ de latitud sur y 60° y 17’ de longitud oeste”.

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