Son un colectivo de trabajadoras de prensa que desafían al status quo de los medios locales. Marcan agenda, incomodan, interpelan, cuestionan. En definitiva, honran la profesión.

Son más de 50 mujeres que ocupan diferentes roles en los medios de comunicación: diseñadoras gráficas, editoras, locutoras, fotógrafas, periodistas. Lucía Medina, Soledad Mizerniuk, Victoria Rodríguez e Ileana Manucci, cuentan cómo surge este grupo. Y hacen un repaso sobre algunos de los temas que están en agenda gracias al trabajo articulado de la marea feminista.

 

IM —La primera vez que nos visibilizamos como grupo fue luego del quíntuple femicidio en barrio Alfonso, el 29 de diciembre de 2017. Tuvimos la necesidad de hacer un comunicado como grupo al ver cómo trataban la noticia los medios de comunicación. Fue como una necesidad de aclarar: esto que está pasando se llama así, se nombra de esta forma porque tiene estas características. Fue un posicionamiento.

LM —Había un tema muy puntual al no querer hablar de femicidio vinculado en ese caso. No querían usar esa palabra en los titulares. Hasta que lo terminamos imponiendo.

VR —Una de las cosas que nos motivaron a hacer el grupo fue entender que, hacer periodismo feminista, implicaba una lucha hacia afuera: instalar los temas que nosotros queríamos contar en los medios de comunicación y de la manera en la que queríamos hacerlo. Pero que también teníamos una lucha hacia adentro de los medios, que es la lucha que tenemos todas las mujeres, en todos los ámbitos, relacionada con las vulneraciones que sufrimos. Los medios de comunicación son todavía muy machistas. Nos llevó muchas discusiones el tema de cuáles eran las tareas dentro de una redacción paras los hombres y para las mujeres. Por qué nosotras éramos las únicas que teníamos que hacer las secciones del clima, la altura de los ríos, el horóscopo y todas esas páginas que no son de contenido periodístico pero que alguien tiene que hacerlas. Por qué solo rotaba entre las mujeres de la redacción y no también entre los varones. Esas cosas las empezamos a cambiar, primero, a partir de que las vimos, nos pusimos de acuerdo entre nosotras, y después también tuvimos el apoyo de compañeros varones aliados en la lucha, que entendieron que esto era injusto y sintieron que tenían que acompañar este cambio.

TS —¿Qué cambios se observan hoy?

LM —Están todos mucho más atentos a qué palabras usar y cómo usarlas. Uno de los slogans que usamos dice que “el miedo va a cambiar de bando”. Cuando yo escuché la palabra Misoprostol en un boletín de AM pensé, ya está, llegamos. Ni hablar cuando escuché la palabra patriarcado, no lo podía creer.

SM —Los cambios no solo se dan hacia afuera en los medios, sino también en los ámbitos laborales periodísticos se produjo un cambio. Los periodistas no solamente se cuidan al aire de lo que dicen. También, se están empezando a cuidar adentro de las reacciones. No solo en el vocabulario sino en las formas. Y en actitudes que antes había y que, quizás, no estaban identificadas como violentas. Y, al empezar a intercambiar entre nosotras y ser nosotras mismas las que empezamos a reconocerlas e identificarlas, fueron quedando más expuestas.

TS —¿Qué opinión tienen del leguaje inclusivo en los medios de comunicación?

IM —Cada medio va dando sus discusiones de hasta dónde utilizarlo. En mi caso, trato de buscar alternativas. Hay medios donde esa libertad está y otros en los que no. Pero siempre hay estrategias para no invisibilizar a los sujetos del tema que estamos tratando. De todas maneras, creo que a mediano plazo será inevitable el leguaje inclusivo, porque las generaciones nuevas ya lo usan cotidianamente. Es cuestión de tiempo.

SM —Hay grupos que utilizan el tema del lenguaje inclusivo para desviar el eje de importancia. Cuando se discutía en la Cámara de Diputados de la Nación acerca de la legalización del aborto, había sectores que prestaban más atención a si se usaba la “e” o no, cuando se estaba debatiendo una cuestión de fondo mucho más importante, no porque el lenguaje no lo sea, sino porque el eje de ese debate era otro.

VR —Hay un lema feminista que dice “lo que no se nombra no existe”. Siempre es importante mencionar a las mujeres, a los colectivos de diversidad sexual, pero el debate de fondo más allá de la e, la x, o todos y todas, tiene que estar en qué estamos visibilizando. Porque usar lenguaje inclusivo cu

ando no encarás la nota desde una perspectiva de género, cuando no buscás diversificar las voces, sumar testimonios de mujeres que están capacitadas para hablar de un tema en vez de caer siempre en las mismas opiniones de varones. Si no tenés en cuenta eso, no sirve de nada escribir con la e o con la x. Porque lo que no lográs como periodista es que la comunicación le dé a los sectores excluidos esa visibilización y ese poder que da estar en un medio y ser una voz autorizada.

LM —Hablar con e no te garantiza que vas a tener perspectiva de género. En una conferencia de economía feminista, Mercedes D’Alessandro decía que siempre la llaman para hablar sobre economía de género. No le preguntan sobre economía internacional o sobre el FMI. Se da por sentado que una mujer periodista y feminista puede habar de género. Y, la verdad, es que una mujer periodista puede hablar de las mismas cosas que un hombre.

VR —Una de las cosas más interesantes, dentro de los cambios que se observan, es que hace unos años el periodismo con perspectiva de género era un gueto. Una sección con espacios acotados, cuando te dejaba el editor. Hoy no hay una única periodista que es la encargada de hablar sobre esos temas. Hacer periodismo con perspectiva de género tiene que ver con hablar de política, de economía, de internacionales, de sociedad, de policiales, deportes, todos esos temas tienen que estar atravesados por la perspectiva de género.

TS —¿Cómo definen estos tiempos de lucha, de hermandad feminista?

VR —Es muy emocionante. Encontrarte con tantas personas que están al lado tuyo, participando de las marchas, de las asambleas. Somos cada vez más y estamos dando cambios que son paradigmáticos: no solo la legalización del aborto que es, sin dudas, el tema de este año; sino un montón de otros cambios que tienen que ver con el lugar que ocupa la mujer en diferentes ámbitos. Es súper emocionante marchar acompañada por gente que no te imaginabas que iban a estar a tu lado.

SM —Es increíble la sensación de estar todas juntas detrás de un mismo objetivo, sintiendo lo mismo. Es una sensación muy fuerte, de no sentirnos solas. Es saber que estamos juntas y acompañadas. Y además es un aprendizaje continuo.

LM —Durante años sentimos que éramos unas locas hablando solas sobre estos temas. Y hoy te encontrás con un montón de mujeres que sabés que te van a bancar. La palabra que define todo esto es emoción.

IM —El debate en diputados y ahora en senadores fue nuestro mundial. Cada reunión informativa era tener 200 mensajes en el grupo de WhatsApp. Es súper movilizante encontrarnos en las calles. Reconocernos con el pañuelo verde. Ir a las marchas y ver que hay tantas niñas, niños y adolescentes. Ver que hay otras generaciones, otras cabezas. Ahora nos toca a nosotras dar algunas luchas y está muy bueno ver que, de alguna manera, estamos sembrando algo para las generaciones que vienen. Pero, además, esto sirvió para que muchas compañeras se animen a contar cosas muy delicadas que les pasaron en su vida, no solo relacionadas a sus ámbitos laborales.

LM —El debate en las calles ya está ganado. El consenso social ya está ganado. El futuro es feminista.

 

 

 

Periodistas y Comunicadoras Feministas de Santa Fe

Rut Marega, Joselina Berraz Montyn, Soledad Mizerniuk, Noelia Vetach, María Julia Porta, Gabriela Albanesi, Cintia Mignone, Mariana Steckler, Melisa Paporello, María Victoria Martínez, María Luisa Lelli, Salomé Crespo, Nancy Balza, Victoria Rodríguez, Laura Loreficcio, Gabriela Filereto, Alba Saracio, Natalia Pandolfo, Celina Pérez, Cecilia Agüero, Magdalena Artigues Garnier, Ileana Manucci, Carla Zita Zorzón, Victoria Bordas, Juliana Barrientos, Carolina Robaina, Lucía Medina, Belén Degrossi, Stella Córdoba, Romina Mansilla, Bárbara Favant, Romina Mazzola, Adriana Busiemi, Gabriela Bruno, Alejandra Pautasso, Valeria Tonero, Paula Cattáneo, Gisel Córdoba, Loreley Duré, Arlen Buchara, Eliana Moratiel, Jimena Zamora, Evangelina Trobec, Gabriela Hassan, Ana Clara Nicola.

 

Texto: Guillermo Capoya

Fotos: Pablo Martínez

Nombre de sección: Código Género

Edición: N°64

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