Moscú es una ciudad fascinante: si hubiese que trazar una postal, diríamos que los moscovitas son serios y caminan de forma firme y rápida, los hombres se visten de punta en blanco y las mujeres se arreglan mucho. Sin embargo, tras esa apariencia frívola, siempre están dispuestos a ayudarte, aunque no entiendan tu idioma. En general, no hablan inglés y, mucho menos, español. Pero hoy, con la tecnología, el idioma no se convierte en un impedimento: con un celular y el traductor, es posible hacerse entender.

El metro: un mundo aparte en las profundidades de la ciudad.

En Moscú casi no existen los semáforos: las grandes avenidas se cruzan en túneles subterráneos, porque en la zona del Kremlin el tránsito es terrible y es imposible atravesarlas en la superficie. Por eso, no solo encontrás el metro bajo tierra, hay toda una vida entera allá abajo. Un incentivo más para moverte en la ciudad con el metro es el hecho de que sus estaciones parecen museos que exhiben impresionantes obras de arte, están construidos con distintos tipos de mármol y se encuentran decorados con antiguas lámparas de araña. Komsomolskaya, Novokuznetskaya, Mayakovskaya y Arbatskaya son algunas de las más bellas.

La primera visita para conocer Moscú es la zona externa del Kremlin. Incluimos también el teatro Bolshói, al cual es posible ingresar de dos maneras: comprando las entradas para ver alguna ópera o ballet —los boletos se pueden adquirir con días de anticipación de manera online—, o haciendo una visita guiada en inglés.

También se destacan la inmensa Plaza Roja —cuya superficie es de 23.100 m²— y la catedral de San Basilio, cuya construcción fue ordenada por el zar Iván el Terrible en 1555. Tras una pared de ladrillos terracota se esconde el Kremlin, que es la fortaleza real donde actualmente reside el presidente de Rusia, Vladímir Putin. Allí se pueden apreciar diversos edificios, entre ellos, las catedrales de la Anunciación y del Arcángel Miguel, y la Armería —un museo en el que es posible ver una importante colección de armas, obras de arte, diamantes y objetos antiguos—.

Otros lugares recomendados: Galería Tretyakov. La mayoría de las obras exhibidas allí son de artistas rusos.

Casa Museo de León Tólstoi. En esta casa, el escritor pasó junto con su familia veinte inviernos hasta 1901. La entrada es gratuita.

Parque Novodevichy Prudy. En él se inspiró Tchaikovsky para crear El Lago de los Cisnes.

Museo de la Cosmonáutica. Aquí se puede encontrar todo lo que tiene que ver con la carrera espacial rusa.

San Petersburgo

Desde Moscú, se puede tomar el tren de alta velocidad Sapsán a San Petersburgo. Una de las primeras visitas puede ser el impresionante Palacio de Catalina, que era la residencia de verano de los zares de Rusia. De estilo rococó, se encuentra ubicada en Pushkin, a 25 kilómetros al sureste de San Petersburgo. Una cosa a tener en cuenta es que no dejan sacar fotos en su interior para que no se dañen las obras de arte ni los revestimientos de oro de las habitaciones que alguna vez pertenecieron a emperatrices. Los jardines, que terminan en el mar Báltico, son un verdadero espectáculo, y hasta los baños parecen obras de arte.

También podes entrar en el museo del Hermitage, que tiene una de las más importantes colecciones de arte y de antigüedades del mundo. Podrás ver las pinturas de artistas como El Greco, Rembrandt, Matisse, Da Vinci, Van Gogh, Gaugin y tantos otros.

Otros imperdibles de San Petersburgo: Palacio Peterhof a 29 kilómetros de San Petersburgo, fue residencia de los zares hasta 1917 y, al año siguiente, se transformó en un museo. Sus jardines, con sus fuentes y estatuas doradas, son mágicos.

Catedral de San Isaac. Tiene una de las cúpulas más grandes del mundo y es la segunda iglesia ortodoxa oriental más alta.

Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Esta colorida construcción fue alzada sobre el lugar donde el zar Alejandro II de Rusia fue asesinado, víctima de un atentado el 13 de marzo de 1881.

Tips

  • Época para viajar: entre mayo a octubre, para que no haga tanto frío.
  • Moneda: Para obtener rublos hay que llevar dólares o euros y cambiarlos en el aeropuerto. Los dólares tienen que ser los más nuevos porque si no, no los aceptan.
  • Conectividad: Podés comprar un chip en el aeropuerto de Moscú por 7 euros para tener conexión a internet en todo momento. Puede llegar a durar 15 días.

 

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Nombre de sección: Coordenadas

Edición: N° 63

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