La mesa llamada Mujeres por la Paridad se conformó en el año 2016, cuando un grupo de mujeres cercanas al mundo político santafesino vio decaer el sueño de sanción de una ley que favorezca la participación política de mujeres en la Legislatura. Esto se debió a la negativa a tratar el proyecto de Ley de Paridad que había ingresado a la Cámara de Diputados de la provincia. Dialogamos con Claudia Hoyos, integrante de Mujeres por la Paridad que nos aportó claves para entender esta lucha.

 

TS ―¿Por qué ese proyecto de ley se frustró en 2016?

CH ―Porque perdió estado parlamentario. Es decir, la diputada Verónica Benas había ingresado en el año 2015 en la Cámara de Diputados un proyecto de Ley de Paridad que, como cualquier otro proyecto, si no se debate en dos períodos legislativos esa (pretensión de) ley pierde estado parlamentario. Esto significa que hay que volver a empezar toda la rueda de discusiones en torno al tema y a dar los pasos de ingreso de proyectos de ley desde cero.

Por eso, cuando notamos la falta de intenciones de debatir el proyecto nos reunimos con las diputadas y planteamos distintas estrategias.

Hablamos con casi todos los diputados/as y asesores/as, ya que muchas conocemos el movimiento de la legislatura. Y abrimos el debate a todas las mujeres interesadas en ampliar la representación política femenina. Fue y sigue siendo una posibilidad histórica que ojalá las y los legisladores tomen nota. Finalmente, y luego de actos y movilizaciones de la Mesa, salió la media sanción en diputados pero se frenó en la Cámara de Senadores.

TS ―¿Cuál fue la principal crítica que plantearon los senadores?

CH ―Cuestionaron que el proyecto había salido de diputados bajo presión, algo falaz si se toma en cuenta que estuvo dos años en la Cámara y fue estudiado en la comisión de derechos y garantías. Finalmente, los senadores se negaron a debatirlo y el 30 de noviembre del año pasado perdió estado parlamentario. También plantearon cuestiones normativas o de aplicabilidad, nada con sustento. Tengamos en cuenta que el Senado está compuesto por 18 senadores varones y solo una senadora mujer.

 

TS ―¿Cuál es el alcance del término paridad en este sentido?

CH ―Significa que las mujeres tengamos la misma posibilidad que los varones de conformar listas para acceder a cargos políticos. Significa respetar y garantizar la participación política de todas las personas en igualdad de condiciones. De esta manera, los partidos políticos deberán presentar sus listas con el mecanismo de alternancia entre

géneros (uno y uno). Pero no solamente significa eso, es sobre todo hacer efectivo el principio de representación igualitaria entre mujeres y hombres en cumplimiento con los derechos y garantías consagrados en la Constitución Nacional, donde dice que todos los ciudadanos somos iguales.

TS ―¿Quiénes integran la Mesa de Mujeres por la Paridad?

CH ―Es una mesa diversa y plural. Está compuesta por mujeres de todos los bloques de diputados excepto el PRO, quienes fueron invitadas a participar pero hasta ahora no se han acercado. También la integran mujeres de los espacios sindicales, sociales, culturales y de derechos humanos. Nos juntamos porque entendemos que hay un objetivo en común que es político, ideológico, no partidario. Tenemos una clara necesidad de participación, pero de manera efectiva. No necesitamos más declamaciones ni discursos vacuos, las mujeres hoy queremos participar activamente en todos los ámbitos, también en los de poder o en donde se toman las decisiones. Sin nosotras, que somos efectivamente más de la mitad de la población y mayoría en los padrones, no hay verdadera democracia.

TS ―Algunas voces en contra de la ley, la señalan como innecesaria, incluso como si fuera un capricho de cierto sector femenino.

CH ―La ley no es un capricho, como ninguna de las anteriores que reivindicaron derechos a las mujeres. Hay, en efecto, una larga historia de militancia, que entendió que las mujeres hemos avanzado siempre a través de la presión ejercida sobre las leyes, sobre su constitución. Para votar, para acceder a la patria potestad compartida, para lograr el cupo del 30%, siempre necesitamos de una ley. El ejemplo de la ley de cupo ―votada en el año 1991―, es claro para describir que, aquel 30% de exigencia mínima, se transformó en un techo para las mujeres. Nunca logramos superar ese mínimo. Y para quienes nos reclaman mérito, hay que explicar que los varones que hoy están en el poder, que hoy toman decisiones trascendentales en lo político, en lo económico no han pasado previamente por ningún concurso de mérito. No es justo que a las mujeres sí nos quieran hacer pasar por eso. Nosotras no somos menos que nadie, sabemos que la sociedad es todavía patriarcal y machista pero ya hemos demostrado en demasía que somos capaces y podemos dirigir.

TS ―¿En qué estado se encuentra hoy el proyecto de ley?

CH ―Durante el año pasado ingresaron seis proyectos de paridad a la Cámara de Diputados; algunos agregan conceptos interesantes como la aplicabilidad, no solamente en Legislatura sino en el Poder Ejecutivo, en los Ministerios y en las secretarías.

Hace algunos días nos reunimos con el diputado Rubén Galassi, quien es el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales (que es la última por donde circulan las leyes, ya que ahí se acuerda el formato y la redacción), y nos aseguró que existe voluntad política de unificar los proyectos y de buscar acuerdos y consensos para que el proyecto avance.

Hoy la paridad es una necesidad si deseamos una verdadera democracia igualitaria e inclusiva.

 

Texto: Mariana Steckler

Fotos: Pablo Aguirre

Maquillaje: Julia Sollberg

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