La idea primal, para una pieza audiovisual narrativa, surge de manera misteriosa, sin aviso y en el instante menos esperado. Hasta el momento, he logrado experimentar tres clases de ideas. El primer tipo es la idea conceptual, que puede ser de especie múltiple: ideológica, filosófica, moral, científica, etc. Tienden a una universalización o totalización y conducen a eso que los manuales de guión llaman “premisa”. Ayudan, muchas veces, a encontrar el conflicto principal y por lo tanto a dramatizar, anticipar la estructura de la historia y definir el modo narrativo predominante. En el caso particular de Cauce, una primera idea conceptual podría haber adoptado forma de sentencia psico-social y moral: “el miedo a descender socialmente despierta lo peor de las personas”. Pero no es así como surgió la idea de esta película y resulta una simplificación insuficiente para describir su génesis.

Según mi experiencia, hay un segundo tipo de idea primal, la idea cinematográfica. Apunta, directamente, al cómo del audiovisual y se vincula por un lado con el relato —la disposición de la historia en el tiempo y espacio fílmico— y por otro lado con la narración —los procedimientos concretos de lenguaje audiovisual que se utilizarán—. En el caso de Cauce, una idea cinematográfica cruda y primigenia, a nivel relato, podría haber sido “dos días en la vida de un hombre” o “una ciudad costera del interior como escenario” y, a nivel estrictamente narrativo, “una película narrada en planos secuencia”. Pongo en práctica una sumatoria de esas instancias: “dos días en la vida de un hombre, en una ciudad costera del interior, narrados en planos secuencia”. Suena interesante, sin embargo, tampoco fue de esa especie la semilla de la cual surgió “Cauce”.

Sino de un tercer tipo, la idea temática: una clase amplia de idea que puede nacer de una anécdota —sucesión causal con lógica cotidiana, o con una lógica que rompe lo cotidiano—, un personaje —real/ficticio/mixto, cuya lógica me parece interesante—, o un contexto —un tiempo histórico con una lógica particular—. Seguramente, existen otras clases de ideas temáticas pero, lo importante, es que se trata de un material sin disposición temporal ni aspectos narrativos definidos y, probablemente, sin estructura, pero que pueden conducir en corto o mediano plazo a la historia de la película y, en consecuencia, al argumento. En el caso de la película Cauce, una idea temática primigenia aproximada podría haber sido de tipo anecdótica —alguien pierde su trabajo y decide ocultarlo a su familia—, también relativa al carácter principal de un personaje —un hombre con terror a caer socialmente—, o una simple contextualización —la crisis de empleo de 2016—. Es, justamente, esta última idea la que dio origen a Cauce.

Está vinculada a una creciente preocupación personal por el cambio de paradigma político del 2016, cuyas consecuencias eran previsibles a la hora de comenzar a escribir el guión —marzo de 2016— y hoy nos aplastan. Es por eso que en el argumento entra en juego la ola de despidos y el creciente malestar social, el miedo a caer en la pobreza o, simplemente, a descender de status. Cauce es una película que trabaja en torno a la angustia propia de las clases medias y la restauración de la mezquindad y el individualismo en las sociedades urbanas. Todos los personajes de la historia forman parte de ese gran espectro del medio pelo. No hay pobres, ni siquiera en esas situaciones en las cuales el cliché del audiovisual nacional hubiera utilizado el carácter marginado-narcotraficante. Al mismo tiempo, el gran tema de la película es el machismo, retratado a partir de una colección de personajes masculinos delineados con rasgos heteronormativos. De este modo, está construido el imaginario del protagonista, hombre proveedor que transforma su despido en una crisis final. Entiendo, entonces, que resultaba indispensable la utilización del plano secuencia, que permite al espectador vivenciar el tiempo del relato de manera privilegiada y conecta la forma audiovisual continua a la historia de un personaje que se deja arrastrar por las circunstancias.

Más o menos de esta manera, la idea primal va construyendo la idea de una película, en una sumatoria de instancias aleatorias y poco definidas, que se terminarán cuando la película tenga su último espectador. Se trata solo el comienzo de un proceso arduo y, la mayoría de las veces, más largo de lo deseado, que se puede resumir en los espacios restantes a través de una ficha técnica:

Título: Cauce

Aleph Cine y Muchasiesta Cooperativa Audiovisual

Producción ejecutiva: Paula Rodríguez y Victoria Aizenstat

Guión y dirección: Agustín Falco

Jefatura de producción: Fernanda Rocca

Fotografía: Claudio Perín

Sonido: Jésica Suárez

Arte: Victoria Saez

Asistencia de dirección: Lautaro Perín y Arturo Castro Godoy

Vestuario: Luz Marina García

Música: Ariel Echarren

Postproducción: Lucio Azcurrain

Elenco: Juan Nemirovsky, Alberto Ajaka, Luis Machín, Martín Slipak, Agustina Ferrari, Manuela Viale.

 

Texto: Agustín Falco

Fotos: Claudio Perín

 

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